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Susana Seleme Antelo

No habrá historia que los absuelva


2016-07-11 - 20:02:31
No la habrá por la ausencia de humanidad con la que ha sido y es tratado el General de la República Gary Prado Salmón, víctima de la conjura política con carátula judicial “terrorista-separatista”, en contra de las autonomías. Ellas eran y son un obstáculo al poder total que ejercen Morales y compañía.

En la ciénaga de mentiras, torturas y abusos que rodea ese juicio -precedido por el asesinato a tres extranjeros hace 7 años, y con ellos también las evidencias- no habrá historia que los absuelva. La suma de atropellos y excesos contra la dignidad del General Gary Prado, y con él, la de los 39 imputados, presos y exiliados, sin culpa alguna, es demasiada infamia. Y golpea, porque aunque hace una década el régimen ha violado sistemáticamente los Derechos Humanos más elementales, nadie bien nacido podrá jamás admitir esa práctica sin repudiarla y sin rebelarse. Más aun si se ceba en un hombre que desde su silla de ruedas, donde está hace 35 años por un infausto accidente, demuestra una fortaleza sin límites, con sus facultades mentales totalmente lúcidas.

El General Prado ha sido sometido a varias operaciones e injertos por la falta de irrigación de sus extremidades inferiores, que exigen reposo y cambio de posición permanente. Obligarlo a asistir a las audiencias de un juicio -que no tiene destino porque no hay delito, y sin delito no hay pruebas- y a estar sentado 4 horas por la mañana y 4 por tarde, implica una “reiterada violación a mi derecho a la salud, y constituye una sentencia de muerte a corto plazo”. El ir y venir de los traslados, amén de la manipulación de su cuerpo en la sala del juzgado, produjo que sus heridas se abrieran y empezaran a sangrar, hace 4 días, ante la impávida mirada de jueces y fiscales.

¿A quién reclamar, como sugirió desafiante el juez, si el poder judicial estátotalmente subordinado al poder político? No es el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz, el que instruye el juicio, que es político no judicial. Cualquiera que sea ese Tribunal, obedece las instrucciones de sus mandantes: el poder político, que desde hace cinco años y medio, tiene a Prado Salmón con detención domiciliaria y solo le permiten ir a una Universidad a dar clases y asistir al juicio, desde luego.

“Yo soy la mejor presa de la cacería del Gobierno. Soy un trofeo” dice. Se refiere a su actuación en 1967, cuando el jefe de la guerrilla en Bolivia Ernesto ‘Ché’ Guevara fue hecho prisionero en La Higuera, por la columna que comandada el entonces capitán Gary Prado Salmón. Respetuoso del más fundamental Derecho Humano: el derecho a la vida, Prado capturó con vida a Ernesto “Ché” Guevara en aquella confrontación que significó una cruenta lucha, con muertos en ambos bandos. Vivo lo capturó y vivo lo entregó a sus superiores. Al cabo de los años, ya se sabe quiénes ordenaron su asesinato y también se sabe quién le disparó. ¿Por qué entonces el odio y la maldad contra General Gary Prado, si el principal objetivo del Derecho como doctrina en una sociedad organizada es el respeto a la vida y la libertad?

Aun si él sorteara con buena suerte el grave incidente que hoy atraviesa su salud -que seguro lo logrará arropado por su familia y sus amigosno habrá historia que absuelva a quienes han cometido las violación a su derecho a la salud y lo han torturado con un juicio infame.

La infamia es una acción malvada y vil, que degrada y humilla la dignidad de una persona, en este caso, un hombre de bien, militar probo, demócrata y autonomista: el general Gary Prado Salmón. Junto a él y los suyos, por su vida y su libertad.

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