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Susana Seleme Antelo

El pasado en el presente


2015-01-15 - 17:58:38
Los asesinaron hace 34 años, el 15 de enero de 1981. Sin embargo, sus vidas perduran en este mundo violento, hostil y cargado de odios entonces como hoy. Era la mayoría de la Dirección Nacional del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR): Arcil Menacho, Jorge Valdivieso, José Reyes, Ramiro Velasco, Ricardo Navarro, Artemio Camargo, José Luis Suárez y Gonzalo Barrón.

Ellos, junto a Gloria Ardaya, analizaban medidas para enfrentar la dictadura. Sobrevivió Gloria, pero vio toda la masacre, es decir murió tantas veces como cada uno de sus 8 compañeros. Sobrevivió porque no era su hora de morir, sino sobrevivir para contar el crimen y desmentir a los asesinos que -como siempre- achacaron las muertes a un ‘enfrentamiento’ que no hubo.

Fue un asalto brutal al derecho a la vida y a la convivencia entre diferentes, común a todas las intolerancias asesinas, alimentadas por una irracional sed de venganzas, rencores ideológicos personales y colectivos, o de cualquier signo y pelaje. Otros odios actuales matan por sinrazones fundamentalistas religiosas, étnicas y políticas,como los últimos en Paris, en otras partes de Europa, África y Oriente Próximo, como si la muerte matase ideas y compromisos libertarios de origen democrático. En la Bolivia actual, los odios y venganzas responden a la autocracia civil que comanda el jefe del régimen Evo Morales, su ‘Vice’ y otros. Todos aúpan una dictadura disfrazada de democracia, apoyada por clientes militares y militaristas sin reparos, con saldo de muertos, presos, perseguidos y exiliados políticos.

A 34 años, la distancia no borra el dolor que produjo la muerte de nuestros compañeros, pletóricos de vida y ganas de libertad, justicia, progreso y paz para su patria. Como un deber de la memoria para con ellos y sus familias, con la historia y la conciencia democrática de Bolivia,tan mezquina, cada 15 de enero, ese pasado de luto está presente. El deber de la memoria lo proyecta sobre el presente para arropar también a Gloria Ardaya, militante, compañera, mujer y madre íntegras, quien vivió-sufrió la masacre y la tortura física y sicológica después. A pesar de ese tormento, aun soporta las calumnias de otros sobrevivientes de aquella dirección del MIR, ausentes en esa reunión, hoy funcionarios y ex aliados del régimen, a las que se suman algunos bellacos. Es cierto que al régimen de Morales y compañía no les importa, mientras usufructúan de la democracia que reconquistaron otros, algunos muertos, pero vivos en el recuerdo de quienes les sobrevivimos.

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