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Susana Seleme Antelo

La historia de los cruceños


2014-12-29 - 14:32:23
¿Qué tenía que decirnos Alcides Parejas Moreno, en su “Historia de los cruceños” que no hubiesedicho, contado, escrito y descrito en sus anteriores libros, ensayos e historias noveladas sobre Santa Cruz departamento y Santa Cruz de la Sierra, ciudad? Pues otra vez todo, pero mucho más.

Es como si este último libro, que nació en Sevilla arropado por los "miles de folios" que atesora el Archivo General de Indias, hubiera necesitado la sabiduría del tiempo para que madure en madura obra nueva. Ni los folios que el autor leyó y estudió con ahínco hace más de 40 años, interminables horas investigación y vocación pedagógica hubiesen podido plasmarse en esta “Historia...” sin un amor. El amor a Santa Cruz y su gente heredado de sus padres,quienes le mostraron el “camino de lo cruceño”. Ese amor fue su materia prima, la primera de todas, amorque se reprodujo y reproduce en la inmensa llanura. El amor que impulsó e impulsa habilidades de origen, capacidades aprendidas y voluntades desarrolladas para eludir aquel sortilegio de que éramos “Hermosos como el sol y pobres como la luna”, según nos definió Gabriel Rene Moreno.

Esta es una historia de los cruceños y sus más que múltiples determinaciones, la única forma que avala un estudio serio y responsable de la realidad concreta y las distintas etapas de su totalidad histórica, como formación económica, sociopolítica, étnico-cultural y religiosa. Es un libro sin "concesiones a la galería" y como tal, siguiendo la escuela historiográfica del Oriente –tan “poco conocida” apunta el autor- responde a la historiografía concebida como práctica y necesidad filosófica: ¿quiénes somos, de dónde venimos, hacia adónde vamos?

La explicación a esas interrogantes está en las múltiples determinaciones y sus correspondientes etapas, que en más de 450 años jalonaron una historia de "sostenido heroísmo", que a pesar de los contratiempos, ha sido coronada por el éxito. A contramano, desde luego, de la miopía centralista de ayer y hoy, y los escollos que aun le pone para ser región autónoma como departamento y como ciudad, sostiene Parejas Moreno.

En sus más de 470 páginas, con ilustraciones exquisitas de RomanethZárate, está nuestro diverso origen indígena, sus formas de vida, subsistencia, evolución y el encontronazo doloroso pero sí fructífero con el conquistador ibérico. “La conquista fue bárbara y brutal porque no había libertad de opción” recuerda Parejas Moreno, citando a Claudio Sánchez Albornoz. El conquistador del Oriente llegó desde el río de La Plata -lo que marca la diferenciacon la del Pacífico, apunta el autor-para "poblar y desencantar la tierra", pretendiendo “tantas Españas como la que cada uno llevaba en el corazón”. Fue conquista y también fue supervivencia para la forja de un destino común, contradictorio como toda realidad histórica que se tornabacada vez más compleja, porque las “fronteras como espacio geográfico... como contacto entre pueblos que evolucionan; se intensifican...” según cita del historiador Guillermo Céspedes. Con el tiempo, las fronteras acaban “por definir una forma de convivencia relativamente estable...” y es así como “los frutos de la frontera no se limitan a los cambios históricos y culturales, sino que también se manifiestan en lo biológico y lo ecológico, provocando en ambos casos verdaderas revoluciones” afirma Parejas Moreno.

¿Qué construyeron los conquistadores al mando de Ñuflo de Chávez?
Buscando El Paitití, conquistaron el territorio de los Llanos de Moxos, La Chiquitania y la Cordillera de los Chiriguanos. ¿Qué construyeron en la llanura “sin fin”? El mestizaje étnico-cultural entre los aquí nacidos antes y los recién llegados, para enriquecer la reproducción vital, queel escritor analiza y describe desde una “visión binocular", ajena a cualquier dicotomía de pares opuestos y excluyentes. En aquel encuentroy en la fundación de Santa Cruz en 1561, Parejas Moreno data el inicio de ‘lo cruceño’ y su identidad, plasmados, también, de múltiples formas “levantiscas” -como ya apuntaban los escritos reales leídos por él en el Archivo de Indias- y muchas veces ‘rebeldes’ a lo largo de más de 4 siglos, pero nunca separatistas, sostiene. Y apunta que “las relaciones con el poder central” siempre fueron de constante tensión, a las que “no hay que buscarles una actitud de rechazo a las leyes, sino más a un poder central que cada vez está más ausente y lejano”. Y a pesar de esa ausencia, se luchaba por “visibilizarse” ante el resto de Bolivia.

Ya desde fines del siglo XIX y pasada la segunda mitad del XX “los cruceños han tomado la iniciativa… somos cruceños porque nos da la gana y no tenemos que demostrar ante nadie nuestra bolivianidad”, remacha el autor.

Nada deja de escudriñar esta historia desde la totalidad en cada una de sus etapas secuenciales,en las que analiza el mundo indígena, como en el colonial y su organización político-administrativa, la economía, su estratificación social, la encomienda, la religión, las misiones y su inconfundible legado en la cultura cruceña. Le sigue en el tiempo, la ruptura con España, que da nacimiento a la República de Bolivia en 1825, con tantas complejidades, como las habidas en toda América al calor de “ideologías de los colores más diferentes”, llegadas desde allende los mares. Había un “confusionismo ideológico que no solo fue patrimonio de patriotas. Lo sufrieron también los jefes realistas”. No obstante, Parejas Moreno cree, con justa razón, que la independencia fue un asunto “de madurez social burguesa” con diferentes matices en todo el continente.

Pasados varios años, una vez incorporada Santa Cruz al territorio de Bolivia, aquí se produjeronimportantes documentos políticos, todos contestatarios a los “oídos sordos” al centralismo andino. La llanura “quería seguir viviendo en libertad pero participando en la construcción de su futuro” reseña el autor. Así nacieron el Manifiesto de 1868, dirigido “Al Gobierno, al Congreso y a la nación” que solo miraban al Pacífico,despreciando el Atlántico, luego del tratado de límites que se firmó con Brasil. Éramos rebeldes con causa, y lo comprueban las hazañas de muchos patriotas antes del Memorándum de 1904, la más lúcida tesis geopolítica y económica surgida en estas tierras desde la elite ilustrada.Planteabala construcción del ferrocarril para “Unir Oriente con Occidente, salir al Atlántico para contrarrestar la influencia del Pacífico hoy en manos de Chile” y para ser parte plena del país y la nación. En el texto se argumentaba la necesidad de “poner a Bolivia en contacto más inmediato con las repúblicas de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay”, para equilibrio internacional de nuestro país con las naciones vecinas. Ha sido un planeamiento “ignorado y despreciado sistemáticamente, o lo que es peor, se lo cita sin haberlo leído”, y por último se lo cataloga como propuesta “desintegradora”, “separatista”, “elitista” y un “largo etcétera”, sostiene el autor.

Fiel a su cometido de mirar y analizar la totalidad, Parejas Moreno marca la génesis de las luchas cívicas -1957-1959- en 1904 “cuando los miembros de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos lanzaron una visión de país integradora... y la constatación de sus carencias y necesidades” descritas en el Memorándum citado. Fueron las condiciones materiales de existencia, las que llevaron a Santa Cruz a dotarse de instrumentos institucionales como el Comité Cívico Pro Santa Cruz, fundado en 1950. Los comités cívicos son “un fenómeno único en el mundo entero” y encarnan el “ansia que tienen los departamentos de intervenir directamente en sus propio asuntos, ya que las instituciones republicanas no han sido ni son órganos representativos de los intereses departamentales”, según Juan Carlos Urenda Díaz, citado por el escritor. Con las luchas del Comité se hicieron realidad las regalías del 11% sobre la explotación de hidrocarburos, cuya ley promulgada en 1938, “rondó como un fantasma” hasta 1959, recuerda Parejas Moreno.

El remate estatal de las iniciativas cruceñas
Las regalías fueron la llave para salir del aislamiento, salida ya iniciada con el Plan Bohan en forma político-orgánica luego de la Revolución de 1952. No faltaron los altibajos, pero ya era una región en expansión poblacional y económica, acompañada de demandas políticas nacidas tambiéndesde el Comité Cívico, a falta de un partido político que las canalizara. De ahí la importancia de ese instrumento cívico, como reseña el escritor.

La hacienda tradicional cruceña daba seguros pasos y sus patrones se convertían en burguesía agrícola y pecuaria, y más adelante en agroexportadora, con la presencia de una importante burguesía comercial, de servicios y luego financiera. Si “la independencia americana fue un problema de madurez social burguesa” con diferentes matices, como recuerda el autor, las demandas emergidas de Santa Cruz a finales del siglo XX e inicios del XXI también son producto de una madurez de las fracciones de su burguesía y sus elites. Sí tuvieron la lucidez de hacer que todas ellas se convirtieran en demandas populares, cuando el desarrollo de sus fuerzas productivas y sus clases sociales emergentes, imponían otras relaciones de producción.

Las condiciones materiales de existencia habían cambiado, y los cruceños, que ya habían tomado la iniciativa como recuerda Parejas Moreno con el Memorándum de 1904, un siglo después seguían tomándola.
Esas demandas han tenido lo que se conoce como ‘remate estatal’ porque cambianla estructura del Estado. Distribución de la riqueza con las regalías tanto para los departamentos productores como para los que no; la lucha por la recuperación democrática contra la dictadura en los años ’80 y la democratización de Alcaldías con elección universal de sus autoridades.Ya desde entonces, se exigía descentralización, a la que luego se sumó la demanda de autonomíay elección de prefectos, aprobados en el Referéndum por Autonomías en julio de 2006, y en el Cabildo del millón, en diciembre del mismo año, “simultáneamente en Beni, Pando, Tarija y Santa Cruz (los departamentos de la media luna)”.

Parejas Moreno concluye esta historia de los cruceños con ese importante hecho. Sin embargo señalaque “Hoy después de haber creído que habíamos conseguido las autonomías departamentales tal y como fueron aprobadas” en aquel referéndum, “después de haber conmemorado 450 años de cruceñidad, seguimos pidiendo permiso para ser cruceños, cuando el narcotráfico está nuevamente minando los cimientos cruceños. Parejas Moreno afirma que “se hace necesario que la voz de rebeldía resuene nuevamente, pues Santa Cruz de la Sierra –que sigue siendo periferia a pesar de ser la capital económica del país- está viviendo una grave crisis de la que somos culpables todos, ya sea por omisión o por comisión.” Como bien apunta el autor “A pesar que en los inicios del siglo XXI se han roto muchas barreras y se ha conseguido modificar algunos estereotipos, sigue siendo muy difícil para los cruceños hacer cultura desde la periferia... La historiografía cruceña sigue siendo poco conocida y, en muchos casos es simplemente ignorada tanto por historiadores nacionales como extranjeros”.

De ahí la importancia de esta historia, en la que estamos reflejados unas y otros en nuestros carácteres y costumbres comunes, en nuestro modo de ser, de hablar y mirar más allá de la llanura; en la música de las Misiones convertida también popular, en la artesanía, el folclore, las comidas. Y todo en conjunción con un destino común que se empezó a forjar en 1561, como nos demuestra Alcides Parejas Moreno, con la sangre, de muchos más de los que éramos entonces. Es el resultadodel mestizaje en todas sus expresiones, como lo ha sido la historia de la humanidad, mal que le pese a algunos centralista actuales.

Cierro mi columna del año 2014, agradeciendo a Alcides Parejas Moreno por haber escrito esta “Historia de los cruceños”, en la que nos dijo otra vez todo, pero mucho más. Esta historia merecía estar entre las 200 que conforman la Biblioteca del Bicentenario. Pero no está. Y no extraña, porque no es cuestión de fechas que ya habrían caducado, sino porque son los ya conocidos gajes de la política centralista desde hace 9 años, más centralista que ninguna.

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