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Saúl Dávila Tórrez

El peor bloqueo: una mala política de Estado


2013-05-10 - 18:32:33

Todo tiene una causa y su efecto. ¿Dónde se origina el malestar ciudadano manifestado en paros, huelgas, bloqueos a las carreteras? En las equívocas políticas de un gobierno, que  de forma miope dictamina políticas adversas a un desarrollo saludable en los ámbitos económico y social, y que mejore cualitativamente las condiciones de vida de toda la población, no sólo de los allegados y partidarios al régimen gubernamental.

La reacción de los diferentes sectores de trabajadores a la medida de que los miembros de las fuerzas armadas se jubilen con el cien por ciento del ingreso que tenían como activos, es realmente descalzada de un gobierno que pregona socialismo; y descalzada también de la pobreza en que vive la mayoría de los bolivianos. No es necesario ser un experto en política para darse cuenta que los gobernantes buscan garantizar una larga estadía en el Palacio Quemado con el respaldo sobornado con bonos, pensiones y otras dádivas a los soldados de la Patria. Es de suponer, que militares de honor deben estar avergonzados de tanta  lisonja pecuniaria, y deben estar de acuerdo con el dictado que dice: “Cuando la limosna es muy grande, hasta el santo desconfía”.

Durante el liderazgo de Morales Ayma entre los cocaleros, que perdura hasta hoy, su característica principal fue bloquear la carretera Santa Cruz - Cochabamba, desde su baluarte, el Chapare, ocasionando pérdidas incuantificables en millones de dólares en productos que eran comercializados para los mercados internos e internacionales, además de los efectos en toda la cadena productiva, desde el productor, el industrial, y el exportador. En un libro coescrito con Álvaro Burgoa Terán, “Democracia incumplida” (publicado antes de la asunción del actual régimen al poder), sostenía, yo, que por ese hecho el dirigente cocalero debería ir a un juicio por daños al Estado (pérdidas para el Estado boliviano).

¿Qué ha cambiado desde entonces? ¡Mucho, hoy en día desde el baluarte, nada menos que la Presidencia de la República de Bolivia se sigue bloqueando  la “carretera del progreso de todos los bolivianos”. ¿Habrá algún día un juicio de responsabilidades por los cuantiosos daños hechos económica, social y políticamente a la nación?

Veamos sólo el sector exportador nacional, cuya actividad tiene influencia en el humilde campesino que pone la semilla en la tierra, con los insumos de la mano de obra y tecnología del fabricante; la pala, el machete, el tractor que usa y que da trabajo al fabricante de herramientas, al mecánico, al electricista, en fin a todos los que participan directa e indirectamente de la producción alimentaria, y que mueven la economía porque tienen que comer, vestir y dar educación escolar a sus hijos. Lo mismo se puede decir del obrero que trabaja en la fábrica que elabora la materia prima, del chofer que lleva el producto a los mercados interno y externo. Son miles, millones de bolivianos que día a día están contribuyendo con su granito de arena al desarrollo del país.

¿Será que los gobernantes no se dan cuenta que con  erradas políticas de Estado están afectando a la señora que vende refresco en la calle, porque en el refresco va el azúcar, y el refresco es hecho de algún producto trabajado por el hombre del campo? ¡Claro que se dan cuenta y saben muy bien lo que hacen, ellos quieren un país socialista-comunista-leninista!
Personalmente no tengo nada en contra de esas ideologías, pero ellos sí tienen deudas económicas y sociales con la historia, por la bancarrota económica y social que han dejado tras sus huellas.

¿Dónde se debe frenar los bloqueos que, hoy por hoy, se dan nuevamente en el país? En el mayor bloqueo: las erráticas políticas de estado que están afectando irremisiblemente la economía de los bolivianos. De no tomar otro rumbo que realmente conduzca a la prosperidad económica y social de la nación –como lo están haciendo los países vecinos, Perú, Brasil, Chile, Paraguay, y algunos que están un poco más lejos (menos Venezuela y Argentina)-, Bolivia también irá a la bancarrota porque no es suficientemente la macroeconomía, de la cual el pueblo no come; el pueblo come con el sudor de su frente, de su trabajo -si es que lo tiene.

El ser bloqueador es una mentalidad: Hay estudiantes que bloquean la clase con su mala conducta; hay empleados que bloquean su fuente de trabajo con su negligencia; hay ciudadanos que parquean su carro en la acera obstruyendo el paso del peatón; y hay gobernantes que bloquean todo un país. ¿Será que eso que se dice de que “los pueblos tienen los gobernantes que se merecen”, es aplicable también a Bolivia?

Para concluir, también ponemos en consideración, que si para la Iglesia Eklesía (una institución humana) el presidente Morales es una bendición, cabe preguntarse qué sucede ante los ojos de Dios de un gobierno corrupto, que ocasiona sufrimiento, pobreza y muerte entre sus gobernados.
(*) El autor es periodista.

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