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Susana Seleme Antelo

Y le metió nomás


2013-05-05 - 18:00:10

Nada nuevo bajo el sol, pues cuando el presidente Evo Morales dijo si “los abogados me dicen es ilegal, yo le meto nomás y les digo métanle nomás y después lo legalizan, para eso han estudiado”(Sucre, agosto, 2008) eran previsibles sus futuras acciones, pese a los acuerdos políticos con la posición, incluidos en la nueva Constitución Política del Estado (CPE).

Los sumisos abogados del Tribunal Constitucional (TC) siendo los supuestos custodios de Constitución, ‘le metieron nomas’ y habilitaron a Morales y al ‘Vice’ a una tercera re-re-elección. Lo hicieron violando la disposición Transitoria Primera, parágrafo II de la CPE, cuyo texto establece que en Bolivia sólo es posible una reelección consecutiva, debiendo tenerse presente para tal fin “los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución” aprobada en 2009. Más claro que el agua clara: no había que discutir ni qué dictaminar pues ni Morales ni el ‘Vice’ podían presentarse a una nueva elección.

Contra la razón jurídica de la democracia directa, es decir, el voto popular que aprobó aquella Constitución –con tres muertos en la Calancha antes- y también la elección de magistrados del Tribunal dos años después, éstos ‘le metieron nomás’. ¿Por qué? Porque son rehenes de Morales y el ‘Vice’: a ellos les deben sus cargos y en contubernio de ida y vuelta sentenciaron que el primer periodo de gobierno de Morales, de 2006–2009, estaba contemplado en la antigua Constitución y no en la nueva. Entonces ¿para qué incluir en la nueva CPE la citada disposición transitoria, para después desecharla, como hicieron ahora? Es que aquellos acuerdos con la oposición de entonces fue una “maniobra envolvente”, como la calificó el propio ‘Vice’, su ideólogo, tan afecto a los envolvimientos verbales.

Incluyeron esa disposición en la nueva Constitución solo para calmar a la oposición política que, entre enero de 2006 y diciembre de 2009, aún tenía mayoría en el Senado de la República. Como punto de transacción aprobaron que el mandato de cinco años vigente entonces como período presidencial se redujera a cuatro y se llamara a elecciones anticipadas, permitiendo la postulación de Morales como candidato, pero solo por esa vez.

Pecaron de ingenuos, pues no tomaron el cuenta la naturaleza del proyecto político de la nueva fuerza insurgente representada por Morales y sus seguidores, quienes querían la aprobación de la nueva Constitución a como de lugar para llevarla luego a Referéndum, cuyos resultados le favorecieron con 60% de votos. Era el tiempo de la construcción hegemónica del ‘proceso de cambio’ y su proyecto a todas luces en la órbita del socialismo del siglo XXI del hoy extinto Hugo Chávez. Consolidada la hegemonía pasaron, sin más tramites a la dominación: tenían legalidad y legitimidad políticas para convertirse en una “dictadura revestida de democracia”, como apunta Fernando Mires, violando la constitución cuantas veces quisieren.

Y así lo han hecho, de acuerdo a sus necesidades políticas de coyuntura. Para el abogado constitucionalista José Luis Santistevan la habilitación del presidente y vicepresidente, mediante sentencia del Tribunal, “ha reformado la actual Constitución Política del Estado y derogado parcialmente la Disposición Transitoria Primera parágrafo. ii) El Tribunal Constitucional ha violado el Art. 411 parágrafo II (que no es transitorio) de la Constitución, y ha usurpado los derechos del pueblo, cuya reforma parcial solo la pueden hacer los ciudadanos mediante referéndum. iii) El Tribunal Constitucional al haber usurpado este derecho ciudadano, ha violentado los derechos de soberanía que solo residen en el pueblo y que se encuentran protegidos por el Art. 7 de la Constitución Política del Estado. Ello ha generado una ruptura del proceso constitucional en Bolivia” .

De esa manera, el TC fortalece el proyecto de dominación de Morales, el ‘Vice’ y su larga compañía, sin fecha ni tiempo en el calendario, dado que ya implemetan un plan de desarrollo hasta 2025, año del bicentenario de fundacion de la exRepública. ¿Para que festejarla si la mataron con el actual Estado Pluinacional?

No es poca cosa lo hecho por el TC, arropado por una ‘maniobra envolvente’ que lo desacredita, para argumentar que el primer mandato de Morales es el actual, pues el primero no conluyó su período de cinco años. Por lo tanto, el primero rige partir de la refundación del nuevo Estado convertido en Plurinacional desde 2009.

¡Qué contradicción y qué sarta de ilegalidades! Al desaparecer la República de Bolivia, desapareció también la independencia de poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, columna vertebral de los sistemas republicanos y democrátivos, extintos en Bolivia. Los tres poderes de Estado, más el Organo Electoral, el Agroambiental, el poder militar y policial, el poder de los movimientos sociales casi todos corporativos y afines al partido de gobierno, están bajo la tutela del poder político del nuevo Estado autocrático de impulsos totalitaros.

Se le suman los declarados ideales jacobinos del ‘Vice’, los del terror desde luego, sembrados sin guillotinas, pero tan reales que logran infundir temor en la ciudadanía. De ahí que en el Estado Plurificciones, mas que Plurinacional, hay que desmostrar que se es inocente, antes de poder gozar de la presunción de inocencia, como correspondería a un Estado Democrático de Derecho. El caso Rózsa o complot terrorista-separatista contra 39 acusados autonomistas del Oriente boliviano, sin prueba alguna, es el mejor ejemplo.

El nuevo Estado Plurificciones viola no solo la Constitución, sino también el debido proceso, rechaza o descalifica la pluralidad de partidos políticos, el pensamiento crítico, la libertad de opinón, de prensa, arremete contra la oposición política mediante guillotinas judiciales, pone trabas a la libertad económica privada, pero no frena las actividades de sus movimientos sociales que invaden las reservas forestales y hacen tabla rasa con su riqueza, como en el TIPNIS, para plantar más hoja de coca.

Con la institucionalidad echa trizas por las acciones del nuevo Estado Pluri-imposturas, se armaron redes de abogados extorsionadores, que quebrantan el imperio de la ley, como los magistrados de marras. Hoy resulta intolerante que rija en Bolivia el imperio de la indecencia y la mentira en la adminstración de justicia, y que la política esté sometida a un bombardeo de eufemismos o la grosera mascarada con el que el poder tergiversa y degrada el lenguaje político y la práctica política.

Frente a esa humillante realidad política, la oposición solo tiene un camino: la unidad programática de principios democraticos y por el bien común, para derrotar en las urnas a los ya candidatos oficiales de Bolivia, en 2014.

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