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Pitajaya de los techos
Pitajaya
de los techos, que lleva el nombre científico de Cleistocactus baumannii, al igual que otras plantas, también crece en techos
construidos con un tipo de teja fabricada manualmente, llamada "teja
colonial antigua". Esto dio una peculiar apariencia a nuestra ciudad, y
todavía es posible contemplar algunos jardines floridos creciendo sobre
tejados. La pitajaya de los techos sobresale entre las plantas de estos
inusuales jardines, como un delgado cactus de brillantes flores
rojo-anaranjadas.
Pertenece a la familia de las cactáceas y el nombre del género deriva del
griego "cleisto" que significa cerrado, en alusión a que sus flores, en
forma de un tubo corto, no se abren completamente. Existen alrededor de 50
especies de Cleistocactus distribuidas sobre todo en Bolivia, Argentina y
Paraguay. La mayoría crece en los valles secos interandinos y sólo unas
pocas especies llegan hasta el chaco y la llanura cruceña. Sus atractivas
flores se transforman en apetitosos frutos de color rosado, muy apreciados
sobre todo por niños y aves. Estas transportan en sus estómagos las pequeñas
semillas, para luego dejarlas caer sobre los techos.
Durante
más de 500 años, la pitajaya contempló desde su palco preferido, los
tejados, el crecimiento de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y la
vivencia de sus pobladores. La modernización de la ciudad está transformando
el entorno de este cactus. Lamentablemente, los techos convertidos
naturalmente en floridos y coloridos jardines, una rareza que sorprende y
deleita a nuestros visitantes, están desapareciendo, a medida que
edificaciones modernas reemplazan a las antiguas.
Solamente los techos de teja colonial antigua le proporcionan las
condiciones adecuadas para que se desarrolle en nuestra región. Por su
porosidad, esta teja retiene humedad y favorece el desarrollo de musgos,
líquenes y helechos, acumulando polvo y materia orgánica. Se da entonces lo
que necesita la pitajaya: algo de humedad, algo de nutrientes, mucha
insolación y drenaje y ausencia de competencia de follajes agresivos. Pero
ocasiona goteras y derrumbes, lo que no es apreciado por los propietarios.
En zonas chaqueñas, la planta crece en el suelo, abriéndose camino entre los
arbustos espinosos. En el sur de nuestra ciudad, como en Las Lomas de Arena
por ejemplo, también es posible encontrarla creciendo en el suelo. www.fan-bo.org
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