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Cuquí,
Lonchocarpus pluvialis Rusby
Lonchocarpus
pluvialis Rusby, vulgarmente conocida como "Cuquí" que, hasta ahora, sólo ha
sido encontrada en Bolivia. Es un árbol bastante abundante en algunas
regiones de la llanura cruceña y beniana, que pertenece al género
Lonchocarpus, integrante de la familia de las Leguminosas.
El "Cuquí" alcanza entre 10 y 15 metros de altura. Su tallo puede ser recto
o retorcido y desarrolla entre 30 a 40 centímetros de diámetro. Sus ramas
empiezan a pocos metros del suelo y su copa es frondosa, con hojas verde
intenso.
Sus flores son de color crema – amarillentas y muy abundantes, agrupadas en
inflorescencias. Aunque no son muy llamativas, atraen grandes cantidades de
abejas, por lo que se deduce que produce bastante néctar, base para la
producción de miel. Su fruto es una vainita o legumbre aplanada, de color
verde con tono café-rojizo, con vellosidad o "pubescente", como la califican
los botánicos, que alberga 1 a 2 semillas.
Es
una especie común entre los árboles nativos de la llanura Cruceña que,
aparentemente, siempre formó parte de la vegetación original de la Ciudad de
Santa Cruz y del piedemonte del Parque Nacional Amboró.
Los antiguos cruceños utilizaban la segunda corteza, que es fina y flexible,
para confeccionar cajas pequeñas, destinadas a diversos usos domésticos. A
veces, el follaje llega a producir tal cantidad de agua durante el día, que
humedece el suelo al gotear lentamente, cuando alrededor todo está seco,
bajo sol fuerte. Posiblemente ese sea el origen de la denominación "pluvialis"
(lluvioso).
El fenómeno aparece cuando empiezan a salir rebrotes de la planta. Se debe a
que las larvas de algún insecto, como el salibaso de los pastos por ejemplo,
lesionan los brotes tiernos al paracitarlos. Esto hace que la planta pierda
savia que, al final, resulta ser el agua que humedece el suelo. Igual
fenómeno sufre el sauce llorón o Salix babylonica, una planta extranjera o
exótica, pero debido a otro insecto, que es una especie de pulgón.
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