LA PRENSA.- “Entran cuando quieren. No hablan los pobladores porque son amenazados de muerte (…) No tenemos seguridad ni garantías en nuestras fronteras”. Es el lamento de Delia Valencia, alcaldesa de Pelechuco, municipio que cuenta con 36 comunidades asediadas por delincuentes que ingresan y salen del territorio nacional a su antojo.
La autoridad municipal denuncia que Pelechuco es una zona roja porque hay ocho puntos fronterizos por donde entran y salen los malhechores en motocicletas.