LA PRENSA.- Los sobresaltos no cesan en la principal empresa estatal, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Apenas se recupera de la quinta denuncia de corrupción en siete años, se abre un conflicto en la planta petrolera de Caranda, Santa Cruz, que concluyó con la muerte de un agricultor y una pérdida de más de 130 mil dólares.