Loading
[Estamos en WhatsApp. Empieza a seguirnos ahora]
Esto pensé al enterarme del acuerdo que devuelve a
Empecemos por anotar que la fiel y valerosa Tarija no recibió ni un camino como reconocimiento de su adhesión a Bolivia en 1826. Ni la toma de Puerto Pacheco por cañonera paraguaya a finales del siglo 19, motivó al gobierno centralista -entonces a punto de sentarle la mano a la flor y nata de la capital legal de Bolivia-, a vertebrar un país que era mucho más que altiplano. Y vaya que los Lípez, los Chichas, los Cinti, Tarija y Charcas tenían méritos.
Cuando Paraguay atropelló el fortín Vanguardia en 1928, Bolivia andaba en sus usuales despelotes andinos y apenas logró desalojar a los atacantes. Sin preparación bélica, 4 años más tarde impulsivos militares quizá en procura de méritos para ascender, encontraron caja de resonancia en un estreñido mandatario, que tal vez confundió una deseada evacuación con la bravuconada de expulsar a los paraguayos del Chaco a chicotazo limpio. Cuando sobrevino la guerra, el enemigo tenía río y trenes quebracheros a favor; Bolivia mandaba sus tropas desde una punta de riel altiplánica a Tarija, luego a la moledora de carne del frente: más de
Con tamaño trasfondo negligente en vertebrar el país, el 11 de julio de 2003 La Razón publicó un editorial sugestivamente titulado Tarija quiere una carretera a Bolivia. Una ley del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada ordenó negociar la construcción de
Designado por el 90% del Congreso para presidir tal esfuerzo, José María Bakovic logró en 4 más que en 40 años precedentes. Un éxito inédito fue el Tarija-Potosí: rebaja de precio; mejora de calidad cambiando pavimento flexible de asfalto importado a cemento rígido de producción nacional; aumento de
Entonces se cayó la estantería. La ascensión de Evo Morales coincidió con una ofensiva para desinstitucionalizar el Estado. El presidente del SNC Institucionalizado fue de las primeras víctimas, bajo modalidad no de cambiarlo por gente de afín línea política, sino por quintacolumnistas dentro de su propia institución. La misma chola con otra pollera, la entidad caminera se transformó en
Su dejadez llegó a extremos en que se perdió el Túnel de Alarache por falta de atención; se hicieron de la vista gorda del deterioro de
Tapujaron su ineptitud con la fanfarria característica de este gobierno: la rescisión de contrato con Queiróz Galvão, que fue precipitada y sin sentido. Cualquier empresa reemplazando a la contratista cobraría montos mayores a los pactados en el contrato inicial, por la sencilla razón del aumento de precios internacionales de construcción: se estiman en $100 millones de dólares por encima del costo contratado inicialmente.
La realidad geopolítica se impuso cuando intervino Brasil, que pone la plata y, claro, las constructoras. Con el D.S. Nº 29515 de 14 de abril de 2008 se restablecieron las condiciones del contrato original con
Maldita sea, si en los países progresistas rige el práctico norte de “a cada problema, una soluciónâ€, en Bolivia, a contrapelo de los tiempos, se ha impuesto un necio “a cada solución, un problemaâ€.