Martes 09 de junio 2026

Dante N. Pino Archondo

Evo Morales corona a Goni

       Es curioso como gira el círculo del destino. Goni lo hizo a Evo y ahora Evo corona la política de Goni. Recordarán allá por el año 1993 cuando Sánchez de Lozada ganaba las elecciones y obtenía el control del congreso, decidió ejecutar el Plan de Gobierno que propuso al país. La Capitalización. Oferta que tenía como principio que el Estado sea el socio accionista con el 51 por ciento y los socios estratégicos tengan el 49 por ciento.


  • 15-05-2008
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       Es curioso como gira el círculo del destino. Goni lo hizo a Evo y ahora Evo corona la política de Goni. Recordarán allá por el año 1993 cuando Sánchez de Lozada ganaba las elecciones y obtenía el control del congreso, decidió ejecutar el Plan de Gobierno que propuso al país. La Capitalización. Oferta que tenía como principio que el Estado sea el socio accionista con el 51 por ciento y los socios estratégicos tengan el 49 por ciento.

       Recuerdo que Goni, repetía en toda la campaña de ese año, que fue un campesino, quien le dio la idea de capitalizar las empresas del Estado: “yo tengo la tierra, le dijo, pero no tengo capital para producirla, entonces busco quien me ayude, y del fruto que nos arroja la siembra nos compartimos los dosâ€. Esa era la filosofía sencilla pero efectiva, con la cual convenció al electorado para ser Presidente de la República. Y ese fue el eje rector que en principio guió el proceso de la capitalización.

       Goni buscó la manera de captar esas inversiones, para un Estado que carecía de recursos y donde el sostenimiento de esas empresas estatales constituía un peso enorme que el Fisco no podía soportar. Limitando de esa manera que se puedan captar recursos para volcarlos en la inversión social. No se puede decir, por tanto, que Goni aplicó un programa neoliberal ortodoxo. Nada de eso. Siguió siendo estatista y considerando la primacía del Estado como base del control económico.

       Pero sus deseos colisionaron con la realidad. Los inversores estaban dispuestos a arriesgar sus capitales sólo si tenían el control administrativo de las empresas y esto significaba la mayoría accionaria en su poder. Bolivia no fue, ni era,  en ese momento (no lo es ahora) un país de bajo riesgo para las inversiones, su historia de nacionalizaciones y estatizaciones sumadas a la inestabilidad política la configuraban como una nación de alto riesgo. Y ante razones tan claras y terminantes, las reglas de juego sufrieron un vuelco y el Estado se quedó con el 49 por ciento y el socio estratégico con el 51 por ciento.

       Por supuesto que el 51 por ciento que detentaron los socios estratégicos, les daba, además del control administrativo la responsabilidad de invertir. Esta es una condición indelegable del que tiene el 51 por ciento. En función a esa realidad, las empresas capitalizadas se pusieron en marcha y todas menos una, el LAB, comenzaron a tributar al Estado y mejorar los servicios.

        Transcurrido el tiempo, Hugo Banzer y Jorge Quiroga ganaron las elecciones del 97. Y en todo su período se dedicaron a debilitar el proceso de la capitalización sin proponer alternativas, con excepción del Bonosol, al que le denominaron Bolivida. Las superintendencias, aflojaron el control y la regulación que tenían la obligación de hacer y la capitalización, fue convirtiéndose en un proceso ajeno al sentir nacional.

       Bueno ahora, tenemos al gobierno de Evo Morales, que coloca las cosas como se querían que fueran al principio. Para el Estado 51 por ciento y para los socios el 49 por ciento. Que esto haya sido obtenido por las malas antes que por las buenas es otra historia. Pero que el gobierno de Evo Morales quiera aparecer como “nacionalizador†con este vuelco de campana, no deja de ser otra majadería del centralismo presidencialista.

       Evo Morales coronó la política de Goni. Selló la capitalización. Sigue el Estado y los socios estratégicos como antes, con contratos renovados en el sector petrolero y con los antiguos el resto de las empresas, solo una, ENTEL, ha sido tomada con la totalidad de las acciones sin el consentimiento del socio estratégico, lo que ha roto contratos, leyes, decretos reglamentarios y se ha violentado el derecho accionario de los socios, lo que traerá problemas legales y de otro orden.

       Ya ha declarado oficialmente el señor Eneko Landáburu, director general de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea. "Estamos preocupados que no haya la suficiente seguridad jurídica. Pensamos que hubiese sido mejor que las nacionalizaciones se lleven por cauces de negociación. Las empresas no son ningún diablo porque están controladas por la ley y controladas por los gobiernos", afirmó. Sólo se equivoca en una cosa, no son “nacionalizacionesâ€, son compras forzadas de acciones, que revierten el control accionario, pero mantienen la estructura de la sociedad.

        Es como decimos: la capitalización en su forma original.


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