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Moira Sandoval Calvimonte

Carestía de liderazgos alternativos a Evo


2014-09-17 - 10:32:35

Mientras periodistas, políticos y cientistas sociales ensayan postulados sobre la necesidad imperativa de la unidad de la oposición como el elemento desequilibrante que aún está ausente, exhortando a los candidatos ceder en pos de ella, las encuestas exhiben una notoria supremacía de los porcentajes del binomio oficialista, fenómeno atribuido -por algunos especialistas- a dos factores predominantes: la figura del caudillo en el imaginario popular y la despolitización de las nuevas generaciones.

Para un análisis integral, es preciso explicar las VERDADERAS razones de la falta de liderazgos alternativos y otros factores que podrían garantizar la victoria de Evo Morales en las futuras elecciones.

La dinámica preelectoral carece de líderes alternativos a la figura del presidente, lo cual se hace más notorio en presencia de políticos de reciclaje, los políticos del pasado, responsables de la ascensión del MAS al poder, quienes en vez de diseñar una noción de país alternativa al estilo gobernante, se empeñan en promocionarse como los paladines de la democracia, creyendo que el desgaste ocurrido por los cuantiosos errores del gobierno, podría garantizarles una preferencia del electorado. Para esta contingencia el partido de gobierno, ha ido consolidando un slogan que los asocia con el pasado, amplificando sus males.

A lo largo de los nueve años de gobierno, el caudillo ha reforzado vínculos con los movimientos sociales, que incluye una proclamación realizada por el secretario ejecutivo de la COB, comprometiendo para el binomio oficialista, una votación del 70% en octubre.

Lo mencionado, fue una política de Estado que rindió frutos y constituyen el eje central del actual discurso electoral del binomio Evo-Alvaro 2014,  combinadas como efecto transversal a un hechos socio-político fundamental, de mucha relevancia durante los últimos nueve años: la ausencia de liderazgos políticos alternativos.

Ausencia de liderazgos políticos alternativos y sus causas: Si bien el misticismo caudillista de Evo puede jugar un rol de desincentivar nuevos actores políticos o ser absorbidos por la imagen del caudillo, esto no es necesariamente sinónimo de desinterés en la política, sino de imposibilidad material de que prosperen nuevos liderazgos hacia las elecciones de octubre. Este aspecto constituye uno de los grandes males de la actual coyuntura política, y algunos como Franco Gamboa llama la "enorme despolitización de las actuales  generaciones”, no es a mi parecer, el efecto de una superficialidad en elementos.

En vez de estigmatizar a los jóvenes, es bueno observar el comportamiento  de la sociedad -y del gobierno- que generaron la falta de nuevos liderazgos, un infortunio para la democracia:

1)    Enjuiciamiento a funcionarios de anteriores gobiernos y líderes de oposición:           Uno de ellos es el exacerbado procesamiento a líderes, autoridades y miembros de la oposición, con el conocido resultado de varios casos con detenciones preventivas prolongadas, algunas más allá del tiempo previsto para la condena en caso de demostrarse la culpabilidad de las imputaciones, para lo cual cito la detención de Felipe Moza, dirigente cívico tarijeño.

También está el patológico procesamiento a algunos ciudadanos que, sin ser políticos, y solo habiéndose desempeñado como funcionarios públicos, recibieron un acoso procesal insostenible material o espiritualmente. En este razonamiento, cito el caso del Ing. José María Backovic, sujeto a más de 60 juicios con innumerables vicios procesales –al margen de la legitimidad de las causas iniciadas contra él- que derivaron en su fallecimiento como efecto de este hostigamiento procesal, imposible de soportarse, jurídica o humanamente. También se aplicó el acoso procesal y desprestigio calumnioso a través de una maquinaria publicitaria descomunal, para aniquilar la imagen de determinado opositor que pretendiera hacer mella a la imagen tanto del gobierno como de su primer mandatario. Aquí cabe nítidamente el ejemplo del Sr. Roger Pinto, acorralado hasta el punto de acudir al asilo en la embajada de Brasil, y posteriormente a la denegación de los documentos que viabilicen su condición de asilado político, la huida histórica por vía terrestre hacia el vecino país.

Si bien entre el 2003 y 2006 colapsó el antiguo sistema de partidos, ello fue complementado con las acciones señaladas, que garantizaron la paulatina desaparición de los representantes de dicho sistema político. De este modo, fueron quedando en el camino algunos liderazgos, sea por persecución, por procesamiento o por el temor infundido, que es el fin último de los procesamientos políticos.

2)    Dificultad de obtener nuevas siglas para candidatear:
Este fenómeno, constituye a la vez  una causa transversal para la ausencia o consolidación de liderazgos alternativos que compitan en las justas electorales, parte de una estrategia cuidadosamente planteada por el oficialismo, para impedir que los liderazgos emergentes se consoliden, se fortalezcan y consiguientemente, le hagan frente.  Entre algunos casos, cito al grupo del ciudadano Félix Patzi y otros, no por ello asegurar que sería el liderazgo alternativo necesario para bloquear a Evo Morales del panorama político, pero sí como un caso concreto de la imposibilidad de registrarse como candidato para las elecciones de octubre/2014.

Esta circunstancia generó un “encapsulamiento” de los aspirantes a líderes opositores, dejando en el ruedo electoral a los políticos ya rechazados por la sociedad (que generaron la emergencia del liderazgo de Evo Morales) quienes se comportan una vez más, carentes de desprendimiento histórico-político, para promocionar  nuevos liderazgos o faltos de visión para reconocer las tendencias de la sociedad.

Podría decirse que los “patrones” (así se comportan muchos de ellos) de los partidos tradicionales se creen también dueños del espectro político nacional y no ceden su espacio, ni después de estrepitosas derrotas.

En esa dinámica social, con más éxito se promocionan otros actores emergentes de la práctica sindical, los grupos corporativos y hasta de la prensa.

3)    Consolidación de candidaturas con liderazgos reciclados:
Al elector le queda claro, en el lenguaje político instalado por el oficialismo que Evo Morales representa el presente y el futuro –sofisma aceptado hasta por la oposición- mientras que Samuel Doria Medina, Jorge  Tuto  Quiroga y Juan Del Granado vienen ejercitando cargos o candidaturas hace más de una década. En dicho escenario, Fernando Vargas que no representa el pasado, es simplemente ignorado por el candidato oficialista, en una típica estrategia de invisibilizar a los oponentes que no cuentan con un pasado “neoliberal” y simultáneamente, estigmatizar a aquéllos que tienen potencial, con la retórica de no volver al pasado, extensible a todos los demás candidatos.

La pobreza discursiva e ideológica de los partidos de oposición generó el posicionamiento de la retórica oficialista.

En los grupos oligárquicos, incluida la nueva oligarquía del MAS, las candidaturas están reservadas para los patrones-dueños de los partidos que sienten que el espectro político nacional les pertenece, y se consideran con el derecho vitalicio de ser candidatos. Luego de escuchar los audios que motivaron la renuncia de un candidato a diputado, podemos concluir que los líderes de los partidos actúan como “patrones” de los mismos y no proporcionan al país las respuestas esperadas.

Es poco alentador el abanico de candidatos opositores, quienes comparten las mismas prácticas coloniales y patriarcales del candidato oficialista – en eso todos los gatos son pardos- e insisten en candidatear, siendo que los desaciertos de ellos mismos  -en calidad de autoridades del pasado- posibilitaron la victoria de Evo.

4)    Imagen del caudillo mesiánico y los medios para-estatales:
Otra causa que desincentiva la renovación de liderazgos tiene directa relación con la descomunal cantidad de propaganda mediática difundida por los medios de comunicación estatales y para-estatales sobre la imagen del caudillo mesiánico, sistemáticamente trabajada en todos los actos oficiales, todos ellos de transmisión por el canal estatal.

Este mensaje es reforzado en decisiones gubernamentales, como la construcción del museo de Orinoca, la elaboración de textos biográficos de Evo Morales y más recientemente, hasta cuentos infantiles como “las aventuras de Evito”, que pretenden inducir a las NUEVAS GENERACIONES en el mito del líder mesiánico.

Si los jóvenes se hallan desincentivados en incursionar en política –a no ser como seguidores de Evo- es porque hay un plan sistemáticamente montado para que el referente político de los siguientes veinte años sea la figura de Evo Morales.

En tal contexto de compleja trama socio-cultural, Evo Morales actúa a veces como el mallku representante de los pueblos originarios, otras veces como el caudillo imbatible en el ruedo electoral, otras tantas como el histriónico líder que hace chistes en los discursos (muchos de mal gusto hacia las mujeres);  otras veces como el hombre común que comparte la pasión por el deporte más popular, y una infinidad de veces como el gobernante más lúcido –al más puro estilo populista- hacedor de obras y emprendimientos modernos para su pueblo.

En este último punto, no interesa si los emprendimientos en la carrera espacial (como el satélite), no rindan frutos o beneficio directo en la vida de los habitantes del país. Lo importante es reforzar la figura del caudillo que todo lo hace posible para su pueblo: la puesta en órbita de un satélite con nombre de Túpac Katari, recordando convenientemente la frase de que “volverá y será millones”, con que la imagen del caudillo cobra vida no solo a través de sus múltiples obras, sino de sus “millones” de seguidores.

Todo lo anterior refuerza la posición del caudillo en el imaginario político y considero que impide la emergencia plena de nuevos y jóvenes liderazgos, por lo cual no es sinónimo de la falta de voluntad o preocupación de los jóvenes por la política nacional.

A decir de Franco Gamboa, la escasa participación de los jóvenes en la política, radica en cuatro factores: una visión prejuiciosa por parte de la sociedad sobre cualquier liderazgo o proyecto juvenil; la reproducción del clientelismo en el sector público por parte de los liderazgos jóvenes;  la selección de candidatos en los partidos opositores con criterios de “amiguismo”; y la despolitización de los jóvenes producto de una cultura del consumo, que impide convencer a los jóvenes de grandes ideologías.

5)    Articulación hegemónica del gobierno con movimientos sociales:
El rasgo sobresaliente –copiado del gobierno emergente de la revolución del 52’- es la relación estrecha –por no decir cooptada- de los movimientos sociales respecto al gobierno, que incluye los cooperativistas mineros, los cocaleros, las juntas vecinales,  la CSUTC y otros gremios importantes. Por si fuera poco, acaba de hacer una alianza con la COB –igual que con el gobierno de la revolución nacional- capturando en el imaginario electoral, los grupos corporativos que apoyan al gobierno.  A ello hay que agregar que los pueblos originarios de CIDOB y CONAMAQ se encuentran debilitados por la acción sistemática del gobierno empeñado en dividirlos, y que muchos de sus líderes contrajeron compromisos como candidatos los partidos opositores.

Este carácter particular del gobierno, su vinculación estrecha con los movimientos sociales  -o al menos con sus cúpulas-  explica la falta de articulación de las diversas protestas y descontento social. Al igual que en países donde es vigente el unipartidismo, se vuelve tarea titánica lograr la unidad de los sectores en descontento y con reclamos justos.

Es una actividad intensiva del gobierno –del Ministro de Gobierno en regímenes que procuran la hegemonía-  una laboriosa cooptación de las cúpulas dirigenciales, de modo que siempre se están desactivando los conflictos desde las dirigencias y nunca se puede reproducir escenarios de desestabilización  social.
En caso que los conflictos sean insostenibles, el gobierno tiene el fácil recurso de acusar de intentos de golpes de estado o conspiración a los líderes de las protestas.

Entonces, aquí se plantea la cuestión para la oposición, en conseguir la articulación con las organizaciones sociales que mediante sus dirigentes, fueron absorbidas por la vorágine del poder y subyugadas por la idea de ser partícipes del  “proceso de cambio”.

No es una labor sencilla, y el gobierno corre con ventaja al contar con recursos –menudo detalle- que le permite cooptar con holgura las dirigencias sindicales.

El proceso de seducción de grupos de electores indecisos y/o de sectores corporativos, requiere algo más que sólo un discurso ideológico coherente,  se precisa los recursos económicos, el líder carismático, y transmitir la seguridad a grupos cercanos al poder de que ciertos privilegios se mantendrán; requisitos que no pueden improvisarse y que la oposición actual, no tiene.

Hace falta en la presente coyuntura, un líder, un grupo o una ideología que propugne nuevas utopías y otras formas de lucha distintas de las propuestas ideológicas que han destruido la identidad nacional, escamoteando las luchas del pueblo bajo pretextos revolucionarios, pero creando una realidad donde un solo grupo político monopoliza el poder, generando una nueva oligarquía que incorporó violencia contra las libertades democráticas y que derivó en una crisis institucional que aqueja al país.

Últimamente, predomina la idea de que Evo sería derrotado con la simple unidad de los candidatos, y en esa línea se exhorta a unos y a otros renunciar en pos de la “unidad” (como sinónimo de victoria) cuando el problema principal son “los candidatos”, y eso por el momento no tiene solución, ya que como único eje discursivo los opositores apelan a diferentes argumentos para ser los titulares de la “unidad” y en esa línea, esperan que mágicamente, todos se sumen de manera irreflexiva y hormonal a sus proyectos.

La solución no radica en que uno de los candidatos renuncie, pues los votos no migrarían automáticamente al depositario de la “unidad”. Creer eso es bastante ingenuo, aunque bienintencionado. No considero que Evo sea imbatible, pero bajo las actuales recetas de la oposición, se va prolongando su estadía en el Palacio Quemado.

Para las inminentes elecciones de octubre, la solución no es el exitismo de la oposición-pretendiendo que olvidemos su pasado y su responsabilidad en momentos históricos- ni por la unidad como la solución mágica. Creo que el remedio no va por ese lado.

Es menester darle un viraje ideológico al discurso (domesticados por el gobierno) de verdadera oposición que no transará - como Tuto en el Referéndum- y que no representará lo mismo –como Samuel en su conducta machista- ni que se aliará –como Juan en el pasado- pero esa solución tiene que ocurrírsele a los candidatos y sus “asesores” o los ideólogos que a la fecha sólo aplican para ir al desquite pero no a la segunda vuelta.

Lo cierto es que en la actualidad, se vuelve imprescindible el nacimiento de otros liderazgos que no sean vitalicios (Evo Morales) ni hereditarios. Sabiendo las verdaderas causas de la carestía de líderes nuevos, es un buen comienzo para escarbar y fomentar las nuevas figuras que requiere el país. Que desesperadamente necesitamos.

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