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Paúl Antonio Coca Suárez Arana

Realidad opositora


2018-11-15 - 18:58:58
Se cumplió el plazo para la inscripción de alianzas políticas rumbo a las Elecciones Primarias de 2019 y, como se preveía, no hubo ninguna novedad; la oposición no quiso articular un frente común en el que converjan, por lo menos, la mayoría de sus organizaciones políticas y actores.

El proceso electoral de enero del venidero año es únicamente para decidir los binomios presidenciales para las Elecciones Generales, no para seleccionar candidatos a senadores, diputados y parlamentarios supraestatales, aclaración necesaria en época donde los rumores se expanden a velocidad inimaginable.

En este momento, el ser contrario al Gobierno implica mayor ventaja debido a los desaciertos gubernamentales y al sentimiento generado por el “21F”, pero los partidos políticos opositores no han sabido y no quisieron construir un Programa Alternativo post-Evo Morales; la unidad no debe basarse en si éste va o no a la reelección o esperar a que el Tribunal Supremo Electoral se pronuncie al respecto (es el Órgano competente y tiene que dar su veredicto) para recién “hacer algo”, sino que el criterio país es el que debió primar. El Movimiento al Socialismo la tiene clara con un Plan (Agenda Patriótica) hasta 2025, a diferencia de sus rivales.

Desde un principio, se preveía que no habría unidad opositora, pese a que ese era el clamor de buena parte de la población; los posibles candidatos (que serán oficializados luego de las Primarias de enero) hicieron todo lo que estaba a su alcance para no aliarse, y únicamente “posaron para la foto” cada vez que se sentaban a negociar… Por supuesto que la unidad es más que una simple suma de siglas y nombres, sino el dejar los personalismos y entender que deben dar paso a las nuevas generaciones políticas, con un Plan de Gobierno con el que se identifique el votante.

Los nuevos actores surgidos en torno al 21F (las llamadas Plataformas Ciudadanas) se subsumieron a los partidos políticos y a sus virtuales candidatos, pero están divididas entre quienes participarán de las Elecciones (con todo el derecho constitucional que les asiste de presentarse a cargos públicos) y los que rechazan las Primarias y priorizan el resultado del referéndum de 2016. Las Plataformas se apoderaron del escenario político en estos tres años; lograron desplazar a los partidos; sus movilizaciones tuvieron mayor impacto nacional e internacional que las efectuadas por los movimientos sociales afines al Gobierno, pero no pudieron articular un mínimo de identidad electoral para encarar los dos escenarios reales: las calles y las urnas.

Tampoco debemos sorprendernos en caso de que los diversos opositores enarbolen las mismas consignas (21F, unidad, federalismo o autonomías), para luego terminar atacándose entre sí, como viene sucediendo desde 2005. Tantos años han pasado y son las mismas lecciones no aprendidas. Aquí entra de manera perfecta la frase de George Santayana “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.
abog.paulcoca@gmail.com

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