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José Percy Paredes Coimbra

Al César lo que es del César


2018-05-08 - 18:55:32
Con tristeza leo y escucho cómo los fariseos modernos se dedican a atacar y malinterpretar las palabras de nuestro hermano Evo Morales. Parece que para cada discurso, para cada acto de nuestro presidente existen diez fariseos listos para intentar confundir al pueblo con su diatriba, es decir, con sus discursos ofensivos, llenos de malas intenciones, que por lo general se alejan bastante del sentido original de lo que quiso decir o hacer nuestro presidente.

Si bien nuestro presidente es el blanco preferido para los ataques de estos fariseos modernos, ellos también se ensañan con cualquier otra autoridad que sea del MAS o que ellos consideren que es aliado nuestro.

Estos fariseos no esperaban que un campesino de ascendencia aymara llegara a la presidencia, mucho menos que se mantuviera por más de una gestión y menos aún que se mantuviera con un porcentaje altísimo de aprobación durante más de una década. Seguramente ellos no han leído la Biblia, a pesar de fingir ser muy creyentes, sino ellos conocerían lo que Cristo dijo:

“La piedra que desecharon los constructores, en piedra angular se ha convertido!”.

Esto significa que lo que los grupos de poder menospreciaron, el líder campesino, formado en el sindicato pero no en la universidad, ahora es la piedra angular, el centro sin el cual no existe edificación.
Esto les molesta a los maestros de la ley y escribas actuales porque su democracia, esa que hicieron a su imagen y semejanza sirvió para que el pueblo llegara al poder y desde el gobierno, inicie la construcción de un nuevo modelo de democracia, uno donde todos y todas nos sintamos incluídos, donde ya no son suficientes los representantes elegidos a dedo.

Ahora el pueblo está edificando un nuevo Estado, un nuevo sentido de participación, basada en la experiencia de vida de quienes conformamos este estado plurinacional, no limitada a quienes estudiaron leyes en las universidades o que hicieron creer al pueblo que así lo hicieron.
Como todos sabemos, los procesos sociales son de largo aliento; deconstruir una mentalidad colonizada no se logra de la noche a la mañana y, luego de emancipar nuestra mente, nuestras ideas, recién podemos pensar en reconstruir la institucionalidad, en eliminar lo que no sirve y en su lugar consolidar espacios que reflejen efectivamente la voluntad popular. Este proceso lleva años.

Parece ser que lo que el pueblo entendió desde el inicio, a los fariseos, maestros de la ley y escribas actuales todavía no se devela, o, lo que me parece más lógico, es que ellos saben muy bien que este proceso de cambio necesita de muchos años más para consolidarse e institucionalizarse y tienen pánico de que suceda, por eso no escatiman en gastos pagando propagandas en televisión (que son carísimas), en páginas completas de periódicos y en horas y horas de programación radial, especialmente en los horarios nobles.

No les parece extraño que quienes rasgan vestiduras diciendo que el gobierno los persigue, que nos está llevando a la banca rota, etcétera, etcétera, de la nada tengan tanto dinero como para no parar de hacer propaganda política una y otra vez?

Entre estos fariseos, escribas y sumos sacerdotes actuales incluyo también a la jerarquía eclesiástica, a ciertos sacerdotes y pastores evangélicos que lejos de incentivar nuevas vocaciones (porque cada vez están más vacíos los seminarios), se dedican a hacerle el juego a las élites acomodadas, que mienten y tergiversan la verdad de los hechos. A todos ellos les recuerdo lo que Jesús les dijo a sus predecesores en aquellos años:

“(...) den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios...”

Dejen que los gobernantes gobiernen y realicen los cambios necesarios para responder a la voluntad popular y dedíquense a lo suyo, cultiven el amor a Dios y al prójimo, no se olviden que lo que Dios aborrece sobremanera es la hipocresía, el falso testimonio y la mentira.

Que nuestro gobierno, gracias a la voluntad de Dios, es un gobierno sólido, apoyado por la mayoría de la población y bendecido por las circunstancias que Dios colocó a nuestro alrededor, permitiendo que nuestra producción se venda al exterior a buenos precios, a pesar de haber bajado, nuevamente vuelve a repuntar y así, al ser bendecidos siempre aparecerá algo que mantendrá nuestro país a flote en la adversidad y creciendo como nunca en la bonanza.

Nuestro proyecto de país es de largo aliento y tiene para rato; acostúmbrense, el pueblo y su gobierno no se van tan rápido. El proceso de cambio junto a Evo tiene para diez años y más!

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