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Mauricio Aira

Bolivia desde fuera


2018-01-25 - 11:11:28
Decenas preguntaron ¿qué está pasando en Bolivia? Porque la rebelión de los médicos tuvo una trascendencia enorme. No solo por los 47 días que duró el conflicto con el Gobierno a raíz de las disposiciones que criminalizaban la profesión médica según el código penal que entre gallos y medianoche había sido promulgada por el Ejecutivo, mientras la población se mantenía ocupada en las tareas tradicionales de Navidad y Año Nuevo, sino porque miles de pacientes dejaban de ser atendidos, muchos con el riesgo de su salud.

Es que “el Gobierno tiene razón cuando acusa a los médicos de robarse medicinas, instrumentos y pacientes de la salud pública” y llevárselos al sector privado donde tienen que pagar por el servicio. La respuesta era una, si hay delito en la acción médica, júzguenles según corresponde, no se puede generalizar “todos los médicos son delincuentes” y la acusación provocó además del paro, la adhesión de miles de estudiantes de medicina y trabajadores salubristas. La protesta se expandió a otros sectores y se tuvo un colosal problema que al principio pedía anular los articulados en cuestión, luego la abrogación de toda la ley con tal fuerza que Evo Morales anunció “para evitar que la derecha se aproveche he ordenado al Legislativo abrogar el Código Penal”.

No extrañe por tanto que grandes medios como The New York Times, la BBC de Londres, el ABC de Madrid, Aftonbladet y Dagen de Suecia, etc., hubiesen registrado sendas notas en sus ediciones de las últimas semanas especialmente cuando se llegó a conocer el alcance de otras disposiciones de la malhadada legislación y que afectaba al derecho de la propiedad, de la inviolabilidad del hogar, de los bienes colectivos, de la conducta privada, de las Iglesias y otros colectivos de fuerte raigambre.

Al vigoroso pedido de abrogar el código en cuestión sobrevino otro, el respeto por el 21F que significa claramente la abstención de Evo Morales de repostularse como aspirante al poder al concluir su mandato en 2019. El estruendo se hizo potente con clara repercusión mundial al punto que asuntos colaterales del supremo interés de la Nación se aparejan con el evento, incluyendo el proceso en la Corte Internacional de Justicia en contra de Chile, cuyo Presidente Piñera, está reclamando un interlocutor válido que goce del respaldo pleno de su ciudadanía.

En resumen Bolivia no es una isla, el accionar público provoca reacciones en cadena.

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