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Álvaro Riveros Tejada

Macri, y el flautista de Hamelin


2017-11-08 - 20:20:05
Los inusuales acontecimientos que se vienen suscitando en la Argentina, con el apresamiento de más de una decena de altos ex funcionarios del gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner, nos revelan un cambio de rumbo radical en la política de esa nación, por el ineludible compromiso electoral del actual presidente Mauricio Macri, de erradicar las mafias de la corrupción y el narcotráfico, que imperan en la vida política de esa nación hermana.

De ahí que el embate de la justicia es tal que, despertando de un marasmo que duró doce años de gobierno kirchnerista, en menos de un mes ha enviado a la cárcel, con medidas cautelares, a personajes otrora intocables, como el ex vicepresidente de la república Amado Boudou, el todopoderoso ex ministro de Planificación Julio De Vido; a sindicalistas que convirtieron a sus sindicatos en familias mafiosas y a otros peces gordos que están acusados de haber llevado a la nación a este estado de cosas, mediante la malversación de caudales públicos en obras que se adjudicaron; se inauguraron hasta tres veces, y jamás se realizaron, llevando a la Argentina a un colapso económico sin precedentes, casi similar al que vive actualmente Venezuela.

Como ejemplo de esta pillería citamos las obras de un ramal ferroviario en la provincia argentina de Santa Cruz, para cuya reconstrucción y puesta en marcha se señaló un plazo de seis meses y se invirtieron 10 millones de dólares. Las obras fueron anunciadas e inauguradas hasta tres veces por la propia presidenta de la nación, un 8 de julio de 2008 y, hasta el día de hoy, a 9 años de esa fecha, estas jamás se iniciaron y se esfumaron al igual que la astronómica suma de dinero invertida.

Resulta patético y hasta doloroso tratar de comprender como un país llamado a ser la locomotora social, cultural, económica y política del continente, en apenas tres décadas se haya convertido en una nación copada por un populismo feroz, que la llevó a tener un 33 % de pobreza y una inseguridad jurídica con altísimos índices de criminalidad.

Al igual que la fábula o leyenda alemana contada por los Hermanos Grimm, que narra la historia de una misteriosa maldición acaecida en la ciudad de Hamelin, un 26 de junio de 1284, cuando ésta se hallaba infestada por una infinidad de ratas, apareció un desconocido flautista que ofreció sus servicios a los habitantes del pueblo, para dar fin con esta plaga. Entonces el flautista empezó a tocar su flauta, y todas las ratas empezaron a caminar detrás de él, hasta un rio donde perecieron ahogadas.

Ciframos muchas esperanzas en que los denodados esfuerzos que viene realizando el presidente argentino, en su afán de librar a su país de la pandemia que la acosa, sirva también de ejemplo a los demás países sudamericanos que cayeron en ella, para librarse de las ratas, ratones y rateros que amenazan con su existencia, a través de Macri y el Flautista de Hamelin.

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