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Susana Seleme Antelo

Corromper la democracia


2017-09-27 - 10:48:45
Las normas jurídicas no son inamovibles, pero
su modificación es incompatible con su infracción.
Rafael Fontana. Ciudadano español.

Tras tantos años de vivir la deriva autoritaria en la Bolivia de Evo Morales, me asalta una pregunta. ¿Quiénes le han escrito el libreto para corromper la democracia al jefe cocalero, presidente hace 20 años del sindicato corporativo de quienes cultivan la hoja de coca, materia prima de la cocaína, y al mismo tiempo presidente desde hace casi 12, de un Estado que hoy se autodenomina Plurinacional?

En los hechos, es un Estado Pluri-delictivo pues comete reiterados delitos contra la democracia. Al habérsele hecho un hábito cometerlos, porque “le mete nomás”, Morales y los suyos usufrutuan de una impunidad sin límites, hacen de la corrupción su medio de reproducción del poder político/económico con sus relaciones clientelares de dependencia, arremeten contra Derechos Humanos, civiles, políticos, indígenas y medioambientales sin inmutarse.

En ese orden, Morales comete otro delito al pretender habilitar su re-re-reelección, haciendo gala de su menosprecio por la política como espacio público compartido por la democracia de las diferencias. Hoy, incompatible con su populismo autocrático, centralista, de impulsos dictatoriales que se escuda en la ley para lograr sus objetivos de supresión progresiva de la libertad hasta alcanzar la dominación total.

Sus serviles esgrimen ahora el ‘derecho humano’ que tendría Morales para ir a su cuarta elección, cuando en 2015 le robaron el derecho a ser electos a 228 ciudadanos del departamento de Beni, como se lo quitan a los 1000 exiliados políticos del régimen. Pero recurren al Pacto de San José, que no corresponde, para justificar lo injustificable. Morales ya no tiene esederecho por norma constitucional y porque el 21 de febrero de 2016, mediante Referéndum, Bolivia le dijo NOcon voluntad política incontestable.

El Tribunal Constitucional está supeditado a la Constitución Política del Estado (CPE) y no al revés. Pero si admitiera la demanda, subsumido como está al Ejecutivo, y optara por la “inaplicabilidad” de las cláusulas que impiden la re-re-reelección de Morales, y el Órgano Electoral lo habilitara para 2019, cometerían varios delitos, según expertos constitucionalistas. Primero, por traición a la Patria pues el voto ciudadano ya dijo NO a la modificación del artículo 168 de la CPE que ellos mismos aprobaron y que admite solo una reeleción.

Segundo, vulnerarían la independencia de Órganos del Estado, porque obligarían al Judicial a habilitar a una persona que por mandato de la CPE está inhabilitada. Tercero, por atribuirse los derechos del pueblo, y cuarto, por ser resoluciones contrarias a la Constitución, las Leyes y al Código Penal.

Claro que es el libreto aplicado en Venezuela y Nicaragua y quiso aplicarse en Honduras. Los dos primeros lograron burlar los constitucionales atajos al ‘poder indefinido’ merced al dominio absoluto de los Poderes del Estado, amén del militar, el policial y de los llamados movimientos sociales, o colectivos, verdaderas ‘masas de acoso’, como las definió Elías Canetti. Aquí en Bolivia son los cocaleros y afines, que acosan a la sociedad, a la democracia y al Estado de Derecho.

Morales y los suyos nunca fueron demócratas. Y como no pueden matar la democracia, porque las elecciones les dan visos de legalidad y legitimidad, aunque sean fraudulentas, la corrompen. Y lo hacen través de un poder Judicial que hostiga con extorsiones y guillotinas judiciales, con cárcel y exilio a los opositores políticos, que fustiga la libertad y el pensamiento crítico.

En su atrevida ignorancia, en la cadena Tele Sur, creada por su padrino y mentor Hugo Chávez (+), Morales dijo que “la independencia de poderes es un invento del Imperio”. Es obvio que no tiene idea de la existencia de Montesquieu ni de otros anteriores ni posteriores, ni de nociones básica de la democracia, como la alternancia en el ejercicio del poder.

Morales no luchó por recuperarla hace 35 años, pero se aprovechó de ella. Y encontró en su camino a representantes de una ‘lumpen inteligencia’, miserable por acrítica y por desconocer que la realidad es síntesis de múltiples determinaciones. Estaban en ONGs, en el Foro de San Pablo, en los que anduvieron redactando constituciones en Venezuela, Ecuador y Bolivia; en instancias gubernamentales y políticas no democráticas, en brazos armados radicales, nichos religiosos, sociales y otros nada santos, como la cadena coca-cocaína.

Me asiste la certeza de que el libreto para la deriva autoritaria y para corromper la democracia con sus desmanes delictivos en tiempos de Morales, tienen esos orígenes.

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