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Saúl Dávila Tórrez

¿Quién valora la actividad periodística?


2014-10-28 - 18:03:24
Son contados los medios informativos que valoran la labor periodística, son más los que desdeñan el trabajo de un periodista. Para ciertos dueños de empresas mediáticas la información está en segundo plano, es la quinta rueda del carro -la de repuesto-, no privilegian la información y solo la usan como un instrumento lucrativo, y eso recae en el maltrato laboral al periodista traducida en salarios paupérrimos de cara a las pingües ganancias que obtienen a través de la publicidad, también se refleja en las herramientas para el trabajo periodístico con ordenadores precarios, de memoria reducida, grabadoras, cámaras y máquinas fotográficas obsoletas, y todo en ambientes insalubres, oscuros, donde no existe limpieza, los baños descuidados, sin higiene… ¡total, los que los usan son tan solo periodistas!

Estos mal llamados empresarios olvidan que para producir su trabajo el periodista trae consigo un bagaje de conocimiento asimilado durante años, su experiencia, capacidad, su creatividad y recursividad lingüística, y regatean el pago como si fuera un favor, una ayuda filantrópica. ¡Señores, sin la información periodística su revista, periódico, emisora de Tv o radio con solo la publicidad no sería nada!

Pero lo peor de todo es que dueños de medios informativos no están reconociendo leyes laborales esenciales para cualquier trabajador boliviano, como ser el pago patronal para el seguro de salud; y el aporte que se destina a la jubilación, vejez y muerte, que es reconocido por la Constitución Política del Estado y por leyes vigentes. Habrá que recordar a tales propietarios de medios que les están robando a los trabajadores de la prensa -escrita o audiovisual- su salud, y su futuro. Cada día que pasa, cada semana, cada mes y año, el trabajador pierde. Si se enferma tiene que erogar de su salario y pagar médico, exámenes de laboratorio, a veces hasta internación. Quedé sorprendido al saber que la gerente de una revista que circula mensualmente le habría dicho a un periodista que se enfermó de cierta gravedad: “ustedes deberían hacer un chequeo médico cuando tienen su vacación”. Justamente esa gerente no paga a la Caja de Salud lo que por ley debería pagar, ni entrega los aportes a la AFP. Cuando ese trabajador se jubile a la hora del cálculo para recibir su jubilación no se contará los años que se le negó el aporte de jubilación...¡eso, señores, es un robo al trabajador!

Hay otros propietarios de medios que contratan a los trabajadores de prensa por tres o menos meses, justamente para eludir las leyes laborales bolivianas. También contratan a gente que nada tiene que ver con el periodismo profesional y dándoles una grabadora y una máquina fotográfica les envían a hacer entrevistas y notas periodísticas, poniendo en desmedro la labor periodística profesional. Hay quienes ponen a sus parientes, a sus allegados para esas funciones.¡Señores: el portar una garbadora y una cámara fotográfica a nadie lo hace periodista! Lo insólito es que la misma gerente a la que nos referíamos le ofrecía a un reciente llegado diagramador -al parecer agente del gobierno de turno- usar el baño del director-propietario del medio, y no el que usan los periodistas.

A propósito, en nuestro artículo de opinión “Decapitando la información veraz” (hoybolivia.com,/eju.tv de 27.08.2014), decíamosque “una manera de decapitar la verdad de la información es cuando los gobernantes se apoderan de los medios informativos, sean estos escritos o audiovisuales, y se compran a los comunicadores con dinero, con cargos públicos, estos tales no son dignos de ser llamados periodistas…”.

Pero también sucede que agentes del gobierno se infiltran en periódicos, revistas, emisoras de Tv y radio para distorsionar la información y parcializarla a favor de sus amos. Los empresarios de medios se someten a esta situación para no tener que verse afectados con restricciones o el cierre de sus empresas. En nuestros días estamos constatando que dueños y directivos de medios de información se han identificado y parcializado abiertamente con quienes gobiernan. ¿Qué confianza podrá tener el ciudadano en la información que difunde tal medio? ¡Ninguna!

No podemos dejar de mencionar a los suplantadores de los profesionales de la información, que utilizan carteles en sus vehículos con el rótulo “Prensa”, cuando no son periodistas ni mucho menos, llevan credenciales como tales, ignorando que “Prensa” representa la Academia de la Ciencia Periodística. ¿Por qué lo hacen? Tal vez para utilizar un parqueo prohibido por las normas de tránsito; o pasarse el semáforo en rojo, son suplantadores de la noble profesión periodística. Deberían ser las organizaciones de gremios periodísticos las que autoricen el portar ese tipo de carteles en los vehículos.

Analicemos quién es un periodista. Un periodista puede ejercer funciones como comunicador social; pero un comunicador social no siempre es un periodista. El Ser Periodista es una vocación innata que interactúa como ciudadano en sus diferentes facetas, desde el más humilde como con elmás rico; es como la araña, visita la casa del rey, pero también está en la casa del pobre… y observa, analiza, reflexiona y saca conclusiones para escribir y difundir lo que ve y lo que escucha a través de un periódico, una emisora de radio o televisión.

En cualquier parte del mundo, el periodista se enfrenta con dilemas de toda especie en todos los ámbitos de la vida real -aunque a veces parecen ficción-, que lo colocan ante el ineludible reto personal de asumir una posición fundamentalmente humana, con capacidad intelectual y profesional, consciente de que su función es para el bien de la sociedad, aunque su información sea contraria a los intereses de gobernantes y de grupos sociales.

El periodista no es un abogado, ni un juez pero discierne lo justo de lo injusto, comprende con meridiana claridad lo que son los derechos fundamentales del ser humano como la libertad de pensamiento, de expresarse, de trabajar, de llevar una vida digna; no es un médico ni un maestro de escuela, pero sabe que sin salud y educación un pueblo no avanza, y que ambas son un derecho y no un favor.

El periodista no es un economista, pero percibe que la economía es la ciencia de lo incierto y que la mala administración de los recursos de una nación, el despilfarro llevan al enriquecimiento de algunos, pero los muchos son cada vez más pobres; el periodista no es un individuo dedicado a la política, no está afiliado al partido x o z, su único partido es la Patria. El periodista que sirve a un partido político a un gobierno ipso facto dejó de ser periodista, podrá ser un comunicador social. Lo mismo ocurre con empresas o corporaciones donde se contrata a periodistas, no existe el periodista-corporativo, pues se convierte en un comunicador social a servicio de los intereses de esa entidad.

El periodista es el pertinaz historiador-escribano que registra el día a día de los acontecimientos de su comunidad, de su ciudad, su país o del mundo, donde esgrima dos baluartes: la ética y una moral inquebrantables ante una sociedad corrupta donde la virtud es defecto; el honor se obtiene con lariqueza mal habida; y la honestidad es un desatino.

El periodista no es un moralista fanático que juzga a sus semejantes, pues conoce de sus propias limitaciones y respeta la de los demás (el Periodismo es una profesión siempre perfectible en su forma). La ética y moral que lo sustenta la aprendió en la cuna, en el hogar, no se la dio la escuela, el colegio o la universidad, por eso será que hay una sola ética y una sola moral universales básicas para el buen desempeño de una sociedad hincadas en el sentido común, en la justicia para todos, en respeto a los derechos de las personas, y con una profunda compasión humana.

La ética periodística no es para gente que se dice “periodista”, y que el los hechos son comunicadores sociales sometidos a la politiquería, al prevendalismo, al soborno o a la coima. La ética periodística apunta a la excelencia en su propio andamiaje de valores espirituales, humanos, en la sabiduría que proviene de lo Alto, y que nos da sentido a la vida. Lo ético nos proporciona la oportunidad de cuestionarnos, de tener un espíritu crítico de la realidad que nos rodea, y emitir conclusiones. El periodista está constantemente en un accionar ético.

El genuino periodista no editorializa todo hecho que sea noticia, lo que infringe el respeto a la opinión pública, pues no da al ciudadano el espacio suficiente -que por derecho le asiste- para discernir y expresar su propia opinión. Lo contrario es direccionar, distorsionar a una sola realidad los hechos noticiosos. Nadie tiene el monopolio de la verdad. El denominado “periodismo editorialista” es completamente subjetivista y corrompe la esencia del periodismo que es eminentemente imparcial; no significa que el periodista no tenga subjetividad, claro que es un ser subjetivo, pero la noticia, el artículo, la nota que elabora se ciñe dentro de la ética periodística que es rigurosamente científica y objetiva.

Reporteros, redactores y editores son los agentes responsables por el proceso en la producción de la información para medios impresos, radiales, televisivos y online, tanto convencionales como alternativos. Incursionan en el análisis del periodismo investigativo, en reportajes con su aporte subjetivo de la realidad, pero respetando la información recabada -entrevista, declaraciones e imágenes- enmarcándola a lo objetivo. Todo esto bajo la pertinencia, responsabilidad social y rigor metodológico-científico de los distintos paradigmas de una labor periodística. También están editores, realizadores y productores audiovisuales en todos los formatos, con capacidad para asumir funciones periodísticas con una conceptualización técnica y composición creativa.

Y no es que pongamos en desmedro el trabajo del comunicador social el cual se aboca al ámbito organizacional y de relacionista público, diseña estrategias de comunicacionales asertivas en gobiernos, corporaciones, empresas privadas e instituciones no gubernamentales. Fungen como asesores y consultores de políticas públicas que propenden procesos de desarrollo y estrategias de mejoramiento de la calidad de vida de la población. Son gestores en ambitos culturales, con responsabilidad sobre procesos de significación y resignificación de las ciudades como espacios vitales de encuentro, y otras actividades similares.

¿Pero quién valora la labor periodística? Son pocos lo medios informativos que lo hacen, son más los que desdeñan el trabajo de un periodista. Es hora de redefinir las funciones y competencias del periodista y del comunicador social; y es hora de que gremios de trabajadores de la prensa y autoridades de gobierno responsables de hacer cumplir leyes laborales tomen cartas sobre la relación empleador-trabajador en los medios informativos donde se está mellando la dignidad y los derechos laborales de las mujeres y hombres de prensa.

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