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Armando Méndez Morales

La industria textil es Ametex


2012-07-09 - 23:35:54

Cuando se habla de agroindustria en Bolivia se tiene que hablar de Santa Cruz ya que el 95 por ciento del total nacional producido está en ese bello departamento. Tengo la impresión de que algo parecido se puede decir con relación a la industria textil en La Paz, Ametex debe ser la factoría más grande e importante en el departamento. Es el producto de esfuerzo de más de 40 años, periodo en el cual se expandió. Actualmente es un consorcio de cinco empresas. Antes exportaba 45 millones de dólares año. En los últimos cinco años cayó a 12. De una producción mensual de  hasta 600 mil,  cayó a  250 y luego a 180 mil prendas. En su mejor momento llegó a tener más de 4,000 trabajadores, ahora tiene 1,900, que son muchos porque el nivel de producción bajó.

Siempre he escuchado que el reto de Bolivia es la industrialización. Si esto es cierto con mayor razón debería decirse que el camino para lograr esto es comenzar con la industria liviana. Y qué sector mejor para concretar este propósito que la actividad textil. Sin embargo, la información estadística disponible señala que en Bolivia la actividad textil es la de más bajo crecimiento económico. Mientras la tasa de crecimiento del PIB en el periodo 1988-2011 alcanzó a una tasa acumulada anual de casi el 4 por ciento, la industria textil sólo hizo la mitad.

El Presidente de Ametex, Marcos Iberkleid, ha informado que los problemas de esa gran empresa comenzaron luego del nefasto atentado terrorista a las famosas Torres Gemelas de Nueva York de septiembre del año 2001, porque esto redujo abruptamente sus exportaciones de textiles. Esto se confirma plenamente, cuando se ve el comportamiento del sector durante el año 2002. La producción cayó en un 2.5 por ciento.

El mundo no vive el libre comercio, a lo mucho los países firman tratados de libre comercio, por medio de los cuales tratan de asegurar mercados en ultramar para sus empresas. Y aquí el rol de la política y de los estados es primordial.

En algún momento le preguntaron al señor Iberkleid, que es lo que  el gobierno debería hacer en favor del sector industrial. Con pleno dominio y acierto dijo: “El estado debe abrir los mercados en el exterior que los empresarios encontraremos a los clientes”.

EE.UU. abrió su mercado textil condicionado al APTDEA, lo que permitía poder introducir textiles sin el pago correspondiente de aranceles, (una manera de limitar el libre comercio) lo que es muy significativo en un mundo tan competitivo, donde ganar unos puntos porcentuales sobre el capital invertido es un logro. Al suspenderse el APTDEA se cayeron las exportaciones de Ametex. El sector textil en Bolivia en los años 2008 y 2009 se estancó.

Ametex al no poder incrementar la producción, no por limitaciones físicas ni empresariales sino porque se cayó el principal mercado, que es el norteamericano, generó pérdidas. Sin embargo, en los años 2010 y 2011 logró remontar y hacer importantes utilidades, lo que denota que es una empresa rentable.

En una entrevista con Pagina Siete, Iberkleid informó que hasta abril de este año se exportó tan sólo 3,5 millones de dólares, debido a que los mecanismos para vender a Venezuela son lentos, que se constituye en el mercado alternativo al de EEUU. También hay mercado en Argentina pero también ha sido lento el proceso y se agravó con el reciente control de importaciones que ha introducido su gobierno. Esto requiere un fino manejo político, que no está en manos del señor Iberkleid.

Ametex cuenta con una infraestructura enorme y valiosa que sólo será utilizada si aumenta substancialmente su producción para la exportación. Algo que comprendió muy bien, el señor Iberkleid, es que ahora en Bolivia el que juega el rol económico más importante es el estado. A dicho: “Hoy, la política establece que el rol de los empresarios es acompañar al gobierno, antes el gobierno acompañaba a los empresarios”. El gobierno se ha convertido en el actor principal que políticamente puede abrir mercados, consolidar el de Venezuela y el de Argentina, inclusive el de Brasil, por ejemplo, porque son gobiernos que tienen mucha afinidad ideológica, y es de esperar que pueda concretar acuerdos de comercio.

Iberkleid es un gran empresario que cree en que es posible la industrialización de Bolivia. Por eso se jugó a lo grande e invirtió su capital –y sus ganancias- construyendo una gran empresa, como lo hacen los japoneses. El aprendió que en la actividad económica lo importante es la producción a gran escala, única manera de aumentar la productividad, pero para esto los mercados del exterior son vitales. Confió que el abierto mercado de EE.UU. se mantendría. No fue así.  Pero tiene la lucidez de darse cuenta que debe hacerse a un costado, por las imperantes condiciones políticas que señalan que hay más futuro para la empresa si pasa a manos del Estado boliviano, para lo cual le ha planteado su venta.

Ha sentenciado: “Hoy, es el gobierno la única entidad en Bolivia que puede hacerse cargo de toda esta infraestructura y lograr la estabilidad de los trabajadores”.
La Paz, 9 de julio de 2012

* Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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