PresentaciónTurísmoBlogshoybolivia | FacebookJuegosRSSYoutubeTwitterMóvil
Jueves 24 de abril 2014 Contacto
InicioDestacadasEspecialesEconomíaPolíticaLa PazSanta CruzPaísMunicipalesMundoDeportes
EspectáculosCuriosidadesArte y CulturaHoy EventosMujer
           
Marcelo Ostria Trigo

Coleccionando enemigos


2012-06-20 - 20:11:35
Hay muchas maneras de aislarse; una de ellas es la pendencia que, ciertamente, no rinde frutos. Si una actitud agresiva proviene de un país pequeño, poco desarrollado e invertebrado, los riesgos de quedar fuera de los procesos de concertación política y económica son mayores. Esto sucede, por ejemplo, con Corea del Norte que, desafiante, está empeñada en desarrollar misiles de largo alcance que podrían alcanzar  Japón y, eventualmente, el territorio continental de Estados Unidos. El resultado: el  aislamiento.
 
Imitar ese desafío insano, como lo hace Irán, que ya sufre las consecuencias de las sanciones que le han impuesto países que temen que el programa nuclear de los ayatolas ponga en peligro la paz, lleva a la exclusión  internacional.
 
Pero no se trata sólo de la terca persistencia en políticas inaceptables para la armonía internacional, sino que, para justificarse, estos regímenes, unidos en asociaciones agresivas, no cesan de ofender a naciones y gobernantes.
 
El oficialismo parece estar convencido de que sus actitudes belicosas quedan sin consecuencias negativas. No aprende de la experiencia: la suspensión de Bolivia de las preferencias aduaneras (ATPDEA) que estableció Estados Unidos en favor de varios países, lo que responde, en parte,  a la  actitud agresiva de La Paz hacia Washington.
 
Por supuesto que no ha pasado la moda de agredir verbalmente a Estados Unidos, pero Washington generalmente resta importancia a las balandronadas. Pero este no es el caso de nuestros vecinos. Los latinoamericanos somos más sensibles y reaccionamos con mayor vehemencia ante la agresión verbal aleve.
 
Es más: A los gobiernos serios no les interesa tener como socio a un gobierno agresivo e intemperante. Queda claro, por ello,  que la nueva Alianza del  Pacífico- que se orienta a lograr mayor integración de sus economías, se ha cuidado en no incluir socios molestos. Sólo la integran  México, Colombia, Perú y Chile, y se ha abierto la posibilidad de la adhesión de Panamá y Costa Rica. Los excluidos –o auto excluidos– son Ecuador y Bolivia, cuyos dirigentes persisten en denostar a los que no comparten el modelo populista liderado por el chavismo venezolano.
 
Bolivia –pese a estar privada de acceso al mar– es un país del Pacífico, y con esta exclusión pierde, como ya es una constante en los últimos seis años, opciones que, como esta, cuenta con 210 millones de consumidores –el mayor mercado de América Latina– y un producto interno bruto combinado de más de 2.500 miles de  millones de dólares.
 
Algunas veces esa política irracional, se vuelca contra los que hasta ayer fueron leales amigos e hicieron la vista gorda ante las torpezas diplomáticas. Pero, cuando se presentan actitudes que afectan la legalidad internacional, no se tiene otro camino que responder con la firmeza que da la razón. Con el Brasil, además de la preocupación de la presidente Dilma Rousseff por el creciente ingreso de drogas a su territorio procedentes de Bolivia, se presenta la concesión del asilo del senador opositor Roger Pinto que abruma al gobierno del MAS..
 
No ayudan al tratamiento sereno de este caso, las acusaciones a la diplomacia brasileña –una de las más respetadas del mundo– de haber cometido “un  desatino, al asilar al senador Pinto”, como afirmó el vicepresidente y que, según  el presidente,  la concesión del asilo al senador “es un error (del Brasil) que sólo busca proteger a corruptos que escapan  de la justicia boliviana”.
 
Coleccionando enemigos nos apartamos del mundo.

Más publicaciones de Marcelo Ostria Trigo
DATOS

¿Bolivia ganará demanda marítima ante La Haya?
NO
SI
Ver Resultados

Copyright © Hoybolivia.com Reservados. 2000- 2014
Optimizado para Resolución 1024 X 768 Internet Explorer 4.0, Netscape 4.0, Mozilla Firefox 2.0