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Silverio Márquez Tavera

El potencial de desarrollo agroalimentario del Chaco


2012-05-29 - 00:16:44

Gracias a los estudios publicados por la CEPAL en los años setenta del Siglo pasado y las experiencia acumuladas por entidades nacionales, se tiene la certeza de que la Región del Chaco se constituye en un área de extraordinario potencial para el desarrollo agroalimentario en Bolivia.   

La globalización de la economía, como proceso histórico que depende de muchos factores relacionados con las decisiones de política económica en los diferentes países, hace referencia, entre otros, a la integración de los mercados, al desarrollo y la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la aplicación  de sistemas de producción integrados, la liberalización del comercio y los flujos financieros para la inversión.

Es importante tener en cuenta que la situación del mercado agroalimentario en el mundo ha sido seriamente afectada por este proceso. Muchas economías se han visto obligadas al diseño de nuevas estrategias para la producción y la industrialización de alimentos para atender las exigencias del mercado globalizado.

A consecuencia de ello, por falta de una asimilación consciente del problema que el proceso genera, la población boliviana ha experimentados algunas dificultades derivadas principalmente de la falta de previsiones en los suministros, lo que ha provocado una constante fluctuación de los precios en los mercado de los productos de mayor consumo. Esta situación mantiene, particularmente a las amas de casa, en un estado de permanente zozobra y obliga a los gobiernos locales a realizar controles sobre precios de los bienes de consumo y, al Gobierno Nacional, a regular las exportaciones, sobre todo de aquellos productos agrícolas de mayor expansión en las Tierras Bajas del Oriente.

Como es natural, esta política no hace otra cosa que desincentivar y/o desalentar a los productores para avanzar en la expansión de la  frontera agrícola, pero principalmente, en la incorporación de nuevas tecnologías para el mejoramiento de los niveles de productividad, respetando los criterios racionales en el manejo de los recursos naturales. En esta situación, tanto a los productores como al Gobierno Nacional no tienen otra alternativa que tomar decisiones de coyuntura, renunciando a una visión de desarrollo a largo plazo.

En este marco, nos pare de gran utilidad recuperar las grandes inversiones realizadas en proyectos, frustrados, entre los que nos es muy fácil recordar “El Proyecto Abapo – Izosog y el  Sachapera – Villamontes”, que en su tiempo generaron una gran expectativa para los pueblos del Chaco Boliviano. Casualmente ambos  proyectos ubicados en una zona de gran potencial productivo, que nos brindan la oportunidad de expandir la “frontera agrícola” e incrementar el suministro de productos de consumo para la población  nacional y atender oportunamente la demanda del mercado externo.

Las ironías de la política, hacen que ambos proyectos estén ubicados en dos departamentos, que no obstante la gran riqueza generada por la explotación de hidrocarburos, aparentemente no hicieron mucho por devolverle la esperanza a quienes creyeron en los  proyectos indicados.
Estamos seguros que la recuperación de estos proyectos, en los que el Estado realizo grandes inversiones, serían de gran utilidad para ampliar las fuentes de riqueza para zonas deprimidas y  contribuir al desarrollo de la economía nacional con la creación de dos grandes polos de desarrollo agroindustrial.

Las condiciones objetivas están dadas, gracias al desarrollo de las  nuevas tecnologías de riego, sistemas de cultivo y nuevas especies para la producción agrícola y forestal, adecuadas al ecosistema Chaqueño. Estas condiciones están expresadas en sendas propuestas que particularmente tenemos desarrolladas para su aplicación inmediata.

Estas propuestas de reactivación de los proyectos, con todos sus componentes, tiene el aval de nuestra experiencia al haber tenido la suerte de trabajar en el diseño original de ambos proyectos y de contar con el apoyo y la experiencia de muchos de los profesionales que formaron parte de los equipos de trabajo. La asociación de ideas y el aporte de los conocimientos tecnológicos nos permiten proponer la conformación de las “EMPRESAS SOCIALES AGROALIMENTARIAS”, con la responsabilidad de asumir el reto de poner en práctica estos proyectos, realizando las inversiones necesarias. 
Recuperar las inversiones en el Chaco Cruceño y el Chaco Tarijeño, es hoy una obligación para contribuir a la seguridad y soberanía alimentarias,  en una País como el nuestro, en el que miles de familias sufren  el flagelo del hambre y la desnutrición.

En las figuras siguientes se ofrece gráficamente una perspectiva real para iniciar de inmediato este emprendimiento en la zona de Abapoo-Izosog, que permite aprovechar las aguas subterráneas para el riego y servir de “proyecto piloto” para el momento en el que se decida la construcción de la represa de Rio Grande-Rositas.

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