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Ovidio Roca

Del Flautista de Hamelín al Trompetista de Orinoca


2012-05-11 - 05:17:02

Vivir de ilusiones es algo natural en las personas, sobre todo en países como el nuestro donde la pobreza y la frustración por el engaño  y las promesas permanentemente incumplidas de los salvadores de la Patria, nos hacen incrédulos y desconfiados . Pero se hace necesario aterrizar en la cruda realidad y revisar nuestras actitudes y la forma en que vemos y reaccionamos ante los procesos políticos y económicos para poder recapacitar e intentar esbozar líneas de conducta y acción ciudadana, que nos permitan avanzar en la permanente construcción del Estado Nacional. 

Una forma de entender las tendencias sociales, es revisar su comportamiento electoral. Podemos ver entonces que en las frecuentes justas eleccionarias (no tan justas), la gran mayoría de la población sigue y elige al líder carismático que ofrece ilusiones y con quien se identifica personalmente, y no por aquel que presenta buenas propuestas, plan de gobierno y además propugna responsabilidades mutuas y trabajo, en procura del progreso. Y cuando este líder populista se hace del poder, se entroniza y reorganiza a su conveniencia los poderes públicos y las fuerzas armadas, buscando mantenerse indefinidamente en el gobierno.

Esto lo vemos especialmente en el ALBA de nuestras democracias populistas, donde se tiene una fuerte tendencia hacia la personalización de la política; se vota por el líder y no por el partido político o la plataforma electoral puesta a consideración de los electores.  Y como resultado, en cada país se han elegido presidentes que son reflejo de lo peor de su gente y sus grupos corporativos.

Por esto es que en Bolivia nos encontramos como los ratones del cuento de los hermanos Grimm,  siguiendo al Trompetista de Orinoca tocando su melodía indigenista-comunitarista y evocando las promesas del vivir bien, mientras nos conduce al abismo.

Es preocupante constatar como el gobierno, con su chenko socialista, comunitarista, indigenista, esta devastando la Republica y el Estado Nacional y nuestro futuro como ciudadanos. Vivimos en una permanente confrontación que conduce a la destrucción de la unidad nacional, de la institucionalidad, la ecología, la estructura productiva y generando anomia social, anarquía, inseguridad, inestabilidad, desconfianza, conflictos étnicos y regionales, y por tanto destruyendo las posibilidades presentes y futuras de bienestar económico y social. Y todo esto, no solo causado por el modelo destructivo e inviable que aplica, sino por su incapacidad manifiesta de realizar gestión pública y MAS por el contrario causando indigestión publica. 

Pero debemos admitir también nuestra responsabilidad en lo que ocurre, en lo bueno y en lo malo y convenir que nuestros políticos son un reflejo de nuestras miserias y eventualmente, nuestras grandezas.

Innegablemente vemos lo que queremos ver y no lo que realmente es, en la perspectiva de una sociedad democrática. Si de verdad quisiéramos conocer la verdadera realidad y los resultados actuales de la aventura comunista; una simple revisión y comparación de las condiciones de libertad y calidad de vida del pueblo, entre Corea del Norte y Corea del Sur; o de Cuba, con Chile y Brasil,  permitiría mostrarnos cual sistema económico y político es mejor para los ciudadanos.

Pero evidentemente la promesa fácil y el “miedo a la libertad ” de mucha gente que prefiere que sean otros los que tomen por ellos las decisiones y les construyan sus modos de vida, aunque sean vidas miserables, ahorrándoles la agonía de tener que escoger, esforzarse y trabajar en la conquista de mejores condiciones de vida; es mejor recibida.

En esta lógica, la oferta populista (de los socialistas-indigenistas-comunitaristas), ofrece mágicamente y de manos del Estado, la inmediata igualdad material para todos. Igualdad material que la historia nos enseña nunca se ha logrado, pero en el intento se ha sufrido de tiranía, muerte, miseria y pérdida de la libertad, de manos de la elite revolucionaria. 

En nuestro país, podemos ver que una mayoría  de la población encuentra en el proceso populista del MAS un ambiente favorable para sus actividades, y sabe adaptarse a ellas para lograr sus fines personales de lucro y poder. Por tanto la permanente propaganda oficial no muestra la situación del país en la perspectiva histórica de una sociedad libre, sana y democrática, sino bajo el lente de los intereses inmediatos de los beneficiarios y sostenedores del régimen: cocaleros, narcotraficantes, grandes grupos corporativos, contrabandistas, comerciantes informales, algunas empresas de sectores empresariales de la construcción, la agroindustria, la minería, etc. que están siendo beneficiados con ventajas de poder y ganancias exorbitantes.

Por el contrario, en los  regimenes democráticos el ciudadano debe ser responsable de su futuro y corresponde al Estado ofrecer el marco legal y de seguridad para que las personas con su esfuerzo e inventiva y desarrollando libremente sus iniciativas, labren su futuro. Para ello se  garantiza la  igualdad de los ciudadanos ante la ley; iguales derechos y deberes para todos en un marco de libertad y seguridad jurídica.

Vale la pena resaltar que en economías de mercado libre y competitivo, donde no existan monopolios,  la única forma de tener ganancias es satisfaciendo las necesidades, es decir las demandas ajenas. Esto explica por que el enriquecimiento general se produce solo bajo un régimen de libertad y economía de mercado.

En resumen, de la revisión de lo que acontece en países como el nuestro, infectados de populismo, podemos concluir que los electores por lo general: Votan por un líder carismático con el que se identifica la mayoría; no les interesa mayormente las propuestas electorales que exigen responsabilidades mutuas; lo importante son las promesas de bienestar inmediato, generalmente vía expropiación de la riqueza ajena, creada anteriormente y su reparto entre todos. El resultado también lo conocemos: totalitarismo, pobreza.
Nuestra preocupación por tanto es como salir de esta trampa populista, y la respuesta es casi siempre la misma, sabemos que se debería hacer, el problema surge en como hacerlo.

Por ejemplo sabemos que:

Necesitamos mejores ciudadanos y un proyecto de sociedad con principios éticos y de responsabilidad con el prójimo y con su entorno.
Necesitamos Partidos Políticos responsables, con propuestas serias, mejores líderes y militantes consecuentes.
Necesitamos la unidad de todos lo demócratas con una propuesta de país y un liderazgo unificado.
Necesitamos valorizar la riqueza de nuestra diversidad ecológica y humana invirtiendo en educación de contenido ético y cultura productiva e innovativa, y familias que eduquen a los hijos con principios morales, de trabajo, responsabilidad, respeto y amor para si mismo y para el prójimo.

Necesitamos una institucionalidad sólida y una burocracia seleccionada y mantenida en base al merito y la eficiencia en el ejercicio de su labor.
Necesitamos una economía sostenible, de alta productividad, fruto de una permanente innovación y con un amplio respeto al medio ambiente y la biodiversidad.
Y, también necesitamos hacer funcionar eficientemente el Estado (autonómico o federal) a nivel Nacional, Departamental y Municipal, un Estado mínimo que logre la adhesión emocional de los ciudadanos y disipe el riesgo de desbarajustes revolucionarios etnocomunistas, como el del MAS.
El problema esta en como lograrlo. Un reto michi para los gatos.

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