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Marcelo Ostria Trigo

Energía eléctrica: una crisis que se expande


2011-08-16 - 23:54:32

Lo que sigue sólo es un recuento de un observador corriente de algunos antecedentes y de las preocupantes derivaciones de una crisis, la de la energía eléctrica que ya se ha desatado peligrosamente.

Primero fue Venezuela, país que es el principal exportador de petróleo de América del Sur, en sufrir graves carencias en este sector. Habrá que mencionar que para los venezolanos es difícil aceptar la explicación de que el mal se originó solamente en la reducción, por causas naturales, del caudal de agua de las centrales hidroeléctricas. Se percibe, en cambio, que en lugar de solucionar los problemas internos que requieren inversiones, el régimen “bolivariano”, que está doce años en el poder, ha venido dilapidando recursos en operaciones en el extranjero con clara intención política. Claro está que así no hay dinero que alcance.

Veamos algunos casos que muestran la prioridad del presidente Hugo Chávez en sus planes de cooperación a sus aliados, en especial a Cuba, que languidece y busca salidas poco alcanzables: mantener el comunismo y, a la vez, garantizar prosperidad. Según Rolando H. Castañeda, el régimen cubano Cuba “recibe ayuda del Gobierno de Venezuela a través de tres canales principales. Ventas de petróleo a pagos diferidos y subsidiados, acuerdos de inversión, mediante los cuales el Gobierno de Venezuela financia proyectos de desarrollo en la isla y por la adquisición de servicios de salud”. “Haciendo un estimado de esos tres canales se puede calcular en más de US$8.000 millones” el valor de esa ayuda para 2009. Hay que añadir los financiamientos y ayudas a Nicaragua y al programa “Evo cumple” de Bolivia, que, acumulados, habrían sobrado para invertir en nuevas fuentes de energía eléctrica. Para la anécdota: el 27 de julio de 2010, se informó Chávez financiaría un equipo electrógeno para el Chapare, la zona de producción de coca en Bolivia,  con un valor de 70 millones de dólares, justamente cuando ya había cortes de electricidad en varias ciudades de su país. La Fundación y Democracia, estima que sólo en 2010, Chávez ha “regalado” 13.452.760.000 dólares.

Pero los venezolanos no habían estado solos. Hace meses comenzó a mencionarse que en Bolivia también podría recurrirse e apagones ante la amenaza de déficit de la producción de energía eléctrica frente a la demanda interna. La preocupación se centraba en una virtual quiebra de la nacionalizada empresa de generación eléctrica Guaracachi, lo que hacía inminente el racionamiento de electricidad para compensar el déficit en la producción.

Como era de esperar, el oficialismo inicialmente negó que haya dificultades en el sector. El periódico digital radiofides.com, el 27 de julio pasado hizo conocer que el ministro de Hidrocarburos “descartó que se inicie en el país el racionamiento de energía eléctrica”. El ministro anunció que se comprarán nuevos generadores de energía eléctrica, para lo que se cuenta con un presupuesto de 100 millones de dólares.

Pero las evidencias muestran lo contrario. Se estaba al borde de una crisis eléctrica y al gobierno no le quedó más remedio que reconocer la difícil situación. “El presidente Evo Morales admitió que es inminente la crisis energética en Bolivia y que Guaracachi está en quiebra”. No obstante, como era de esperar, Morales echó la culpa de las actuales dificultades a los gobiernos anteriores y, en particular, a la capitalización de las empresas de energía eléctrica, sin mencionar que en sus cinco años de gobierno no se hizo cargo del problema que ya asomaba.

El miércoles 9 y jueves 10 de agosto pasados, sin anuncio previo, vino el racionamiento con cortes intempestivos en La Paz, Santa Cruz y en poblaciones de Oruro, Sucre, Cochabamba y Potosí. Luego hubo más.

Las justificaciones dadas, como las de Hugo Chávez, no convencen, pues se trataría de un caso palmario de mala administración –del Estado, se entiende– de la planta de Guaracachi y, por supuesto, de falta de inversiones. En cambio, hubo despilfarro de recursos que pudieron ser invertidos en instalar nuevas plantas.

El ex – ministro  de hidrocarburos  afirmó que, aunque la situación no es por el momento de pánico, hay una clara la señal de lo que no se hizo lo suficientemente: invertir. “..hay que reconocer –afirma– que tenemos un déficit de generación.

Necesitamos por lo menos incorporar unos 200 MW para 2012. Estamos hablando de unos $us. 150  a $us. 200 millones que se tienen que invertir en los próximos nueve a diez meses”.

Para Carlos Miranda, reconocido experto en energía, “está sucediendo lo que inevitablemente iba a suceder, pero se está adelantando”. Y se pregunta: “Ahora, ¿qué se puede hacer?” “La respuesta –dice- es tener suficientes márgenes de seguridad eléctrica. Para hacer eso deberíamos tener alrededor de 1.400 a 1.450 MW instalados en este momento y tan solo tenemos 1.350 MW. Entonces, se debe contar con más generadoras termoeléctricas o hidroeléctricas. Es un proceso largo”.

Esta indolencia, tan parecida a la de los “bolivarianos” venezolanos,  se hace ostensible cuando se sabe de gastos de dudosa justificación: el prebendalismo como expresión demagógica, las compras poco fundadas, como la de un satélite artificial para telecomunicaciones que demandará 300 millones de dólares; un satélite inservible en la oscuridad..

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