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Armando Méndez Morales

Neoliberalismo para el mundo


2011-06-07 - 21:33:29

No todos se percatan que el denominativo “neoliberal” vino para sustituir otro vocablo considerado diabólico para los socialistas: “capitalismo”. Ya no se escucha a los socialistas despotricar contra el capitalismo pero sí contra el neoliberalismo. Lo que pasa es que ambos dicen lo mismo. Economía de mercado es el tercer nombre que tiene este sistema económico exitoso de la modernidad.

Después de las furibundas revueltas del norte de Africa y del Medio Oriente ¿Qué viene? No viene más socialismo ni estatismo porque las protestas vienen de una juventud cansada de décadas de autoritarismo y de corrupción, engendrados bajo el manto ideológico del socialismo. Cuba después de cincuenta años, con un lenguaje enredado y engañoso, inicia la etapa del capitalismo elemental reconociendo el trabajo por cuenta propia y la venta libre como los elementos básicos para la creación del bienestar económico de los pueblos. Esto viene con la “relocalización” de mucha gente improductiva del sector estatal y la superación del falso igualitarismo. Europa y EEUU se enfrentan a la dura realidad de una voluminosa deuda pública insostenible. En los países desarrollados se viene la privatización de los bienes de propiedad estatal, única manera de bajar la deuda pública a niveles tolerables. El mundo se encamina a ser regulado por el pensamiento neoliberal. Se acabó el socialismo. Como dirían Hegel, Kojeve y Fukuyama, llegó “el fin de la historia”.

¿Por qué se impone el neoliberalismo en el mundo? Porque es un pensamiento que parte de conocer y reconocer las leyes de la economía, las mismas que parten de la ley más general que explica todo comportamiento humano que es la ley del interés personal. Todos buscan sus propios intereses en función de sus propios valores 
La libertad económica los promueve generando el bienestar de la sociedad.
En la ya larga historia de la humanidad la actividad dominante de las elites fue la política. La dominante actividad económica se fue abriendo espacio en ese restrictivo mundo de manera paulatina. El pueblo trabajaba para su subsistencia y para que las elites vivan bien con el producto del trabajo ajeno y de la exacción de tributos. La llegada de la modernidad implicó la llegada de la libertad para la gente común, para el pueblo, no fue un acto angelical, tampoco diabólico.
Como todo proceso evolutivo fue difícil y complicado. La llegada de la modernidad trajo consigo un nuevo sistema económico basado en la industrialización y en sustitución al anterior basado en la agricultura, que había durado cinco mil años, un sistema económico para la subsistencia.
Con la industrialización y la producción en masa se dio origen al sistema de economía de mercado, donde la gente fundamentalmente satisface sus necesidades y deseos por medio del intercambio voluntario. Con la llegada de la industrialización las masas escaparon del hambre que era lo normal en el mundo dominantemente rural. A cambio de asegurar la comida diaria la gente que dejaba el campo y se dirigía a las ciudades, donde estaban las fábricas, intercambiaba por primera vez su capacidad de trabajo por salario. Antes no había salario. o­nce horas de trabajo al día a cambio de un salario que le aseguraba la comida diaria y, de esta manera, se superaba la muerte por inanición.

Durante todo el siglo XIX se desarrolló el capitalismo. Por primera vez en la historia de la economía se dio el crecimiento del producto por habitante. Hasta entonces, la producción había crecido al mismo ritmo que la población, pero permanecía constante el producto por habitante. Inglaterra, cuna de la revolución industrial, creció el producto por habitante a la extraordinaria tasa del 1,3 por ciento anual, en la primera mitad del siglo XIX.

¿Por qué ese extraordinario comportamiento de la economía vino acompañada con el surgimiento de la ideología socialista? La llegada de la revolución industrial fue el hijo de la libertad que se expandió en el seno del pueblo. La libertad generalizada impulsó la creatividad y la iniciativa de la gente, lo que llevó a que los exitosos acumularan riqueza productiva y todos mejoraran su nivel de vida. Siempre hubo elites que estuvieron por encima del pueblo, como las hay ahora, vinculadas al ejercicio del poder político, pero en el seno del pueblo todos eran iguales. Aquí surgió el problema, apareció la desigualdad social. Por primera vez, no todos eran iguales en el seno del pueblo como hasta esa entonces lo habían sido. La revolución industrial vino acompañada por lo que sociológicamente se conoce como la aparición de la “burguesía”, la “nueva clase” surgida en el seno del pueblo, que se distinguía por su acumulación “primaria” de capital. Por primera vez aparece la diferenciación social en el seno del pueblo.
Esto generó la idílica nostalgia por la igualdad, lo que demagógicamente fue aprovechado por las elites políticas para mantener sus privilegios.

Lamentablemente, la pujanza del capitalismo del siglo XIX se vio frenada por tres gravísimos hechos históricos de principios del siglo XX: La primera guerra mundial que desemboca en  la revolución comunista en un país gigante como es Rusia, la quinta potencia económica de entonces, y la Gran Depresión Económica de 1930.

Todas las guerras son expresión final de luchas políticas, luchas por el poder. En esos tiempos expresión de poder era el mayor control posible sobre territorios. El nacionalismo era lo dominante. La primera Guerra mundial no fue la excepción. La llegada de la revolución industrial dio origen a nuevas potencias económicas nacionales, cuyas élites no estaban acostumbradas al libre comercio mundial y menos a la competencia económica internacional, que se expandía. Cada élite nacional perseguía sus propios intereses y no tenía mucho miramiento si para conseguirlos tenía que acudir a la guerra.

Con el antecedente de que había sido derrotada en la guerra de 1905 frente al Japón, Rusia ingresó a la Primera Guerra mundial, con un gobierno desprestigiado y políticamente desorganizado lo que arrastró al desorden social y económico. Había hambre y una gran inflación de precios. Conclusión: derrota frente a Alemana.  Un ejército derrotado que retornaba de la guerra, desorientado, “el pueblo en armas” en busca  de una esperanza fue presa fácil a las ideas socialistas que predominaba el ambiente intelectual y político ruso, durante el año 1917. 

Estos fueron dos golpes que recibe el sistema capitalista mundial en su vertiginoso ascenso, se estaba viviendo la primera globalización.
El Tercer golpe que recibe el sistema capitalista es la Gran Depresión Económica, que pone en duda su éxito como orden económico de la modernidad. Aparece el keynesianismo que transmite la creencia de que la actividad económica es un proceso que puede ser manejado, como si fuera una máquina, por el Estado. Retorna el papel predominante de la política sobre la  economía y que se intensifica con la Segunda Guerra  Mundial.

Sin embargo, concluida esa guerra, las ideas liberales siguen siendo difundidas pero en un contexto hostil. Primero, está el Premio Nóbel de Economía Friederich Von Hayeck y la fundación de la Sociedad de Mont Pelerin acabada la Segunda Guerra mundial. Varios premios Nóbel de Economía luego se adhirieron a esta organización como: Stigler, Buchanan, Allais, Coasse, Becker y Vernon Smith. En Alemania hizo su aparición la escuela de la “economía social de mercado” denominada también “ordoliberalismo”, con su énfasis en la necesidad de asegurar la competencia en los mercados.

Más recientemente, en la segunda mitad del siglo XX, hace su presencia la escuela de Chicago con su connotado economista, Premio Nóbel Milton Friedman, quien escribe en 1979 su libro: “Libre para elegir, Hacia un nuevo liberalismo económico”. Todos ellos coinciden que la libertad económica es lo fundamental y que la mejor asignación de los recursos económicos se logra en una economía libre y competitiva de mercado.

En el último cuarto del siglo XX, estos planteamientos económicos se hacen dominantes en el mundo  por su efectividad, demostrando así la validez  del avance de la ciencia económica que se dio durante el siglo XX. Se difunde y se generaliza el neoliberalismo ante el fracaso del régimen soviético de estructurar un orden económico denominado “socialismo, comunismo o economía planificada”, que sólo sirvió para impedir el desarrollo económico de un gran país como es Rusia. Se reinició el proceso de globalización económica que nadie podrá detenerlo. Hoy con la crisis financiera del mundo desarrollado se reforzará el neoliberalismo como único medio de salida.

*Miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas

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