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Marcelo Ostria Trigo

Efecto Dominó


2011-03-27 - 20:11:17

Algunas protestas populares suelen expandirse de un país a otro. Este fenómeno político se ha venido en llamar “efecto dominó”.
En la era de la “Ilustración”, hubo una importante ola de insatisfacción que se esparció entre fines del siglo XVIII y comienzos del XIX.
El proceso que se inicio con la independencia de Estados Unidos (1776) y la Revolución Francesa (1789), y acabó, en sucesión ininterrumpida, en la independencia de la América hispana luego de casi cinco décadas.
En 1848 hubo otros movimientos de inconformidad en Europas, a los que se llamó “Primavera de los Pueblos” o “Año de las Revoluciones”, que se difundió a Francia, Austria, Alemania, Hungría, Italia y otros pueblos de Europa central. Aunque las protestas fueron reprimidas, estas constituyeron el punto de partida para la liberalización de ciertas monarquías.

Avanzado el siglo XX, la caída, en noviembre de 1989, del Muro de Berlín, símbolo de la división del mundo en dos bandos enfrentados en la llamada  “Guerra Fría”, derivó en un nuevo caso de efecto dominó. Alemania inició su reunificación abandonando el sistema soviético de la Alemania oriental; en Polonia, Lech Walesa, el dirigente anticomunista de Solidaridad, fue electo presidente; en Hungría los propios comunistas impulsaron la reforma, para establecer el multipartidismo; en Checoslovaquia, el régimen comunista de Gustav Husak, se derrumbó y Alexander Dubcek, el héroe de la “Primavera de Praga” de 1968, ocupó la presidencia de la Asamblea legislativa y Vaclav Havel, un resopetado disidente en la Europa comunista, asumió la jefatura del estado; en Rumania la insurrección, apoyada por el ejército y el pueblo, puso fin la dictadura comunista de Nicolae Ceaucescu. Finalmente, la Unión Soviética, la patria grande de los comunistas, se desmoronó.

Ahora, se expande velozmente una nueva ola de protestas populares en el Magreb y el Medio Oriente, en la búsqueda de terminar con longevos regímenes despóticos en la región.
Nuevamente se dio el efecto dominó. La chispa de la rebelión se encendió con la inmolación del joven tunecino Mohamed Bouazizi  y terminó con el gobierno corrupto de Zine el Abidine Ben Ali. Este detonante de la rebelión traspasó  fronteras, y en Egipto se obligó al eterno Honsi Mubarack a renunciar. Mientras la protesta ya había cundido a otros países: Libia, Yemen, Bahréin...
     
Se dice que la inusitada rapidez con que se esparció la corriente de protestas contra los regímenes autoritarios de la región, se debe a las redes sociales, como Facebook, que tuvieron un papel importante para la difusión de los objetivos de las rebeliones y, en ciertos casos, para la coordinación de las acciones rebeldes.

Sin duda, el caso de Libia, por el grado de violencia, es el que  ha causado un impacto mayor. Desde el inicio, fue notorio que los opositores estaban resueltos a lograr la caída de Muammar al–Gadafi, el tirano “extravagante, egocéntrico y voluble,  (que) inauguró una implacable dictadura personal” hace casi cuatro décadas, que dio forma un gobierno “sui géneris, la jamahiriya, un híbrido de Islam, socialismo y ‘democracia directa’, ideología proclamada en un Libro Verde”. Gadafi “abrazó sucesivamente el panarabismo, el anticomunismo, el prosovietismo, el panislamismo, el intervencionismo belicista y un panafricanismo idealizado y pacificador que le convirtió en el artífice de la Unión Africana” (CIDOB. Barcelona, 18 de marzo de 2011). A propósito, Bernard-Henri Lévy, filósofo y escritor francés, cuenta su experiencia reciente: “Aún resuenan en mis oídos los testimonios de los ciudadanos de Bengasi que, durante cinco días, me narraron los horrores del régimen, de sus prisiones y sus centros de tortura subterráneos...” (El País, 20.03.2011).

Pero Gadafi, resultó un hueso duro de roer, y su resistencia, empleando la fuerza del ejército, con  la participación de mercenarios, resulta ya en una guerra civil sangrienta y cruel. En las arengas del dictador, había propósitos preocupantes: Gadafi, afirmaba que "los líderes rebeldes son rehenes de Al Qaeda y (que) el diálogo con ellos no es posible… Sólo tienen dos posibilidades: rendirse o escapar". Esto añadido a las amenazas: “Todos los que quieran dañar a Libia serán ejecutados sin piedad”. “Hay que salir a las calles a arrestar a las ratas”. (Giro País. 23.02.2011).

Ahora, una coalición, en los hechos  liderada por Estados Unidos, Francia y el Reino Unido, se empeñan en evitar el baño un baño de sangre que se propone Gadafi, mientras los rebeldes persisten en derribar al tirano. El resultado aún es incierto-, pero Libia, como Egipto y Túnez, y seguramente  Yemen y Siria, la del heredero que resultó igual o peor que su progenitor, jamás será el mismo país, que ha venido siendo sometido por la feroz dictadura de Gadafi, al que sus amigos de la ALBA, y otros como Argentina y Uruguay, se niegan a condenar.

También se dice que, con la globalización de las informaciones y el intercambio de ideas –Internet ya es un extraordinario vehículo para la difusión de noticias-, la línea de las fichas a caer en cadena podría extenderse fuera del Magreb y el Medio Oriente, y llegar a otros países con dictaduras. Este es el caso de Venezuela, abrumada por la incuria del psicópata que se ha encaramado en el poder.

A propósito de rapidez de las noticias y del intercambio de ideas, el ex presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso, afirma: “La palabra, transmitida a distancia, a partir de la suma de impulsos que parecen ser individuales, gana una fuerza sin precedentes. No se trata de panfletos ni del anticuado discurso revolucionario y ni siquiera de consignas, sino de reacciones racionales y emocionales de los individuos”.

Si llega la rebelión contra otris los tiranos –que los hay– y alcanza  a este continente, aún está por verse. Pero, que el efecto dominó existe, existe...

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