PresentaciónTurísmoBlogshoybolivia | FacebookJuegosRSSYoutubeTwitterMóvil
Jueves 24 de abril 2014 Contacto
InicioDestacadasEspecialesEconomíaPolíticaLa PazSanta CruzPaísMunicipalesMundoDeportes
EspectáculosCuriosidadesArte y CulturaHoy EventosMujer
           
Moira Sandoval Calvimonte

Instrumentos neomarxistas para decisiones neoliberales


2011-01-17 - 19:28:55

Para comprender la razón de la persistencia gubernamental en mostrar un país de ficción, irreal, distinto del que palpamos los bolivianos diariamente, y que tuvo su máximo momento de contradicción con el frustrado Decreto Supremo 748 de 26/12/10, es necesario detenerse a escudriñar la visión de nuestro Presidente y sus seguidores respecto al promocionado proceso de cambio y la ideología que lo sustenta.

Es evidente que en el transcurso de su largo gobierno, nuestro presidente ha desplegado una bien organizada estrategia mediática dirigida a garantizar su estadía en el poder y popularidad. Dicha estrategia hacia sus militantes, se alimentaba con el discurso de un proceso de cambio y lucha contra la corrupción, y hacia fuera del MAS, en un repertorio de bonos sectoriales, la nacionalización de empresas antes capitalizadas y la propaganda  negativa para los pasados gobiernos.

No obstante la paulatina consolidación de los aparatos ideológicos del gobierno de Evo Morales y la limitada opinión de la prensa por el latente temor a la mala utilización que pueda darle el gobierno a la Ley N° 737/2010, se vio últimamente una eclosión de opiniones independientes y ciudadanas mostrando que pueden ser fallidos los cálculos presidenciales de estadía infinita en el poder o que puede ser absoluta la conciencia aletargada de los bolivianos.

Si bien algunos personajes del entorno del presidente Evo Morales, han sido partícipes activos de prácticas que superan los alcances del concepto de aparatos represivos del Estado, los mayores esfuerzos y mejores estrategias durante estos cinco años, han sido empleados en la aplicación de los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE), con el fin de perpetuarse en el poder (lo que al parecer fue la principal preocupación del primer mandatario durante su primer período gubernamental).

Es así que las lecciones bien aprendidas de neomarxismo althusseriano respecto a los Aparatos Ideológicos del Estado fueron aplicadas eficientemente en muchos sectores de la sociedad. Para ello, los asesores presidenciales, conocedores de la doctrina marxista, han propiciado que el Estado totalitario del presidente Morales acuda a los instrumentos jurídicos, políticos, sindicales, culturales, educativos y principalmente, mediáticos para su reproducción infinita en el poder.

Teniendo en cuenta que esta reproducción del poder no puede ser ejecutada solo por la imagen del presidente, aunque gozara de mucha popularidad, el gobierno de Morales ha diseñado algunas medidas para garantizar el despliegue de dichos aparatos ideológicos, entre ellas:

-El desmantelamiento del Tribunal Constitucional (a la fecha son cuatro años sin designación de sus miembros)
-Registro libre de los abogados en Ministerio de Justicia D.S.100/2009.
-La persecución, la intimidación y/o encarcelamiento de miembros de la Corte Suprema, Gobernadores y Alcaldes electos.
-El desfinanciamiento de la Oficina de la Contraloría General (control independiente del poder político y el gasto público)
-Promulgación de la Ley N° 737/2010 Ley Antirracismo (control a la prensa)

Por ser motivo de otro análisis, no voy a argumentar por el momento acerca de la destrucción de las instituciones democráticas, y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos, que derivan directamente de algunas decisiones asumidas por el Presidente Morales, sobre todo de aquéllas que recaen en las instituciones jurídicas. Este tema será abordado más específicamente en otra ocasión.

Sin embargo, siguiendo la lógica de su comportamiento, probablemente más que por vocación antidemocrática, sea la visión marxista del Presidente que le alienta a utilizar el monopolio legítimo de la fuerza por parte del Estado (aparatos represivos) y de sus aparatos ideológicos, para la reproducción del MAS en el poder, con la convicción de la legitimidad del uso de dichos instrumentos políticos.

Bajo ese razonamiento, cercada del ejército, la Asamblea Constituyente dio a luz una nueva Constitución para Bolivia, demostrando la utilidad de los aparatos represores del Estado.  Asimismo, una de las prácticas más perniciosas del presidente Morales, fue la de mantener un bloqueo humano en torno a la Asamblea Nacional (legislatura) cuando el Senado estaba en sesión, a fin de aprobar algunas leyes consideradas “indispensables” para el proceso de cambio (léase consolidación de los aparatos ideológicos del Estado)

Como si no bastase con el número mayoritario de asambleístas, en su debido momento, el partido de gobierno acudió al empleo de matones encargados de intimidar a los congresistas de la oposición, para ejercer presión en los procedimientos de votación sobre proyectos de ley presentados por el gobierno, destinados a consolidar el control totalitario en Bolivia. Estos proyectos de ley fueron resistidos legal y democráticamente por la debilitada oposición, pero el Poder Ejecutivo ha logrado ejecutar su voluntad en cada ocasión. Este escenario, que ha superado al censurado mal uso de las mayorías parlamentarias del pasado, se ha reproducido al menos una decena de veces desde que el actual gobierno asumió el cargo.

Por ello, respecto a los avances y resultados de la implementación de los aparatos ideológicos del Estado, el Presidente y su partido de gobierno, que según ellos mismos encabezan una revolución, debieran preguntarse si lograron hegemonizar la ideología en Bolivia y, consiguientemente cuestionarse si son la ideología dominante en el imaginario de nuestro pueblo.

Ahora bien, en el momento de su primera asunción al gobierno, el discurso populista del presidente se basaba en la mejora de las condiciones de vida de los pobladores de las tierras altas occidentales (sumidos en la pobreza durante generaciones), pero la metodología del presidente Morales para la realización de este loable objetivo, consistente en políticas estatistas y de control totalitario, parece ser desastrosa, por los desalentadores efectos en la economía boliviana, sin conseguir  con éxito su objetivo de mejorar cualitativamente las condiciones de vida de los más desfavorecidos.

Recordemos que Louis Althusser en su “Ideología y aparatos ideológicos del Estado” (1970), propone que el principal factor para que un Estado se sostenga es la reproducción de los medios de producción, con lo que queda claro su enfoque materialista respecto a que la economía determina todos los ámbitos de la sociedad. Al referirse a la infraestructura como la base económica y superestructura como la base jurídico-política e ideológica, Althusser afirma: “Lo que acontece en la base económica (infraestructura) determina (…) lo que acontece en la superestructura”. 

Este breve repaso nos inclina a cuestionar si los sujetos a cargo del actual gobierno tienen clara su visión de país y perciben la importancia fundamental del manejo de la economía y su rol determinante en la superestructura del Estado. Este gobierno autodenominado socialista y marxista, en consecuencia, materialista, debiera revisar sus postulados ideológicos para recordar la ecuación infraestructura-superestructura y devolver protagonismo a la economía mediante un manejo responsable de la misma. Consolidar un verdadero estado de derecho y democrático, es el clamor actual de la población. Fortalecer las industrias, favorecer la inversión y proponer planes regionales de crecimiento económico son tareas urgentes a retomar. De ello depende su paso breve o largo por el gobierno.

* Abogada independiente.

Más publicaciones de Moira Sandoval Calvimonte
DATOS

¿Bolivia ganará demanda marítima ante La Haya?
NO
SI
Ver Resultados

Copyright © Hoybolivia.com Reservados. 2000- 2014
Optimizado para Resolución 1024 X 768 Internet Explorer 4.0, Netscape 4.0, Mozilla Firefox 2.0